El programa fue muy denso ya que hubo ponencias simultáneas en 6 salones distintos del centro de convenciones, cuatro simposios satélites y numerosos temas libres presentados en forma de posters. Del extenso material científico, se obtuvieron varios tópicos que imponen nuevos conceptos en las estrategias terapéuticas sobre las patologías cardiovasculares. Los siguientes capítulos se refieren a los síndromes coronarios agudos, insuficiencia cardíaca congestiva, cardiología intervensionista, cirugía cardíaca, arritmias y aterosclerosis.
Hacia una actitud más agresiva en el manejo de los síndromes coronarios agudos
Dentro de las conferencias y simposios iniciales, los síndromes coronarios agudos ocuparon un espacio importante por los múltiples enfoques con que son encarados actualmente. El objetivo fue lograr un consenso sobre cual es la estrategia más favorable a la luz de los resultados obtenidos con los últimos trabajos. Las ponencias se inclinaron favorablemente hacia una actitud agresiva en el manejo de estos síndromes. Se han disipado las dudas y quedaron claramente establecidas las ventajas que ofrecen los métodos intervencionistas respecto al tratamiento conservador para tratar al paciente con angina inestable o con infarto de miocardio (IAM) sin desnivel del segmento ST.
En este aspecto, el estudio RITA 3, de carácter multicéntrico que incorporó a 1810 pacientes de 45 hospitales del Reino Unido tuvo resultados elocuentes.1 Los pacientes fueron aleatorizados para recibir tratamiento conservador o invasivo precoz. Ambos grupos recibieron enoxaparina como el anticoagulante de elección. Los principales criterios clínicos de valoración fueron muerte, IAM no fatal o angina refractaria a los 4 meses y la tasa combinada de muerte e infarto de miocardio al año de evolución.
Los resultados demostraron que 38 de los 895 pacientes (4%) que recibieron tratamiento invasivo no fueron sometidos a coronariografía. Del 55% de pacientes que fue sometido a revascularización, el 35% recibió procedimientos intraluminales mediante angioplastia y al 21% se le efectuó derivación aortocoronaria. A los 4 meses se observó una reducción significativa de muerte, IAM o angina refractaria en los pacientes que recibieron tratamiento invasivo, respecto a los pacientes tratados en forma conservadora (9,6% versus 14,5% respectivamente; p = 0,001). Esta diferencia se logró fundamentalmente por la reducción de angina refractaria con la terapia invasiva (4,4% versus 9,3%; p<0,001). En cambio, cuando se tomaron como criterios la mortalidad o el IAM no mortal, no hubo diferencias estadísticamente significativas, ni en la evolución precoz ni al año de seguimiento.
En resumen, en los pacientes con riesgo moderado que presentan angina inestable o IAM sin desnivel ST, la estrategia invasiva fue superior al tratamiento conservador, fundamentalmente en la prevención de angina refractaria. Quedan por evaluar los resultados a 5 años de seguimiento.
Estos resultados determinaron que Patrick Serruys de la Erasmus University de Rotterdam señalara que ²como cardiólogo intervencionista, me siento satisfecho de ver que los abordajes intervencionistas están ganando terreno en el campo de los síndromes coronarios agudos².2
Este mensaje fue repetido en varias oportunidades, dejando constancia sin embargo que el beneficio se producía esencialmente en la prevención de la angina refractaria.
Artículo comentado por el Dr. Ricardo Ferreira, editor responsable de IntraMed en la especialidad de Cardiología.