¿Qué comentario le merece este trabajo?
En principio me parece muy importante destacar que no todos los errores que se describen terminan generando un daño al paciente. Se trata de errores potenciales que, ni aun cometidos, terminan en un daño al paciente.
En segunda instancia, está totalmente demostrado que los sistemas de prescripción electrónica disminuyen fehacientemente (y no potencialmente como en este trabajo) estos errores en los diferentes niveles de atención (ambulatoria, centrales de emergencia e internación) y en los diferentes estadíos del ciclo de la prescripción.
En cuanto al porcentaje de errores que se remarca (más de 60%), la detección previa de los mismos depende mucho del tipo de sistema de prescripción que se tenga. Pero ese 60% es un poco exagerado en relación con lo que efectivamente puede suceder. Los errores de los que habla son, por ejemplo, haber puesto "gramos" en lugar de "miligramos" -lo cual es indudablemente grave- o no haber puesto "cápsulas de liberación prolongada". Pero no se puede desconocer -y eso el artículo no lo aborda- que las recetas pasan por diferentes instancias: la prescripción propiamente dicha, la transcripción, la dispensación y la administración. Entonces, hay varios operadores en el proceso que son los que generalmente detectan estos errores.
Vale esta aclaración, entonces, porque se trata solamente de evaluar errores en la prescripción que no necesariamente llegarán al paciente.
¿La legislación Argentina permite la utilización de sistemas de prescripción electrónica?
En la Argentina no existe legislación específica al respecto aún, la Ley de Firma Digital (ya sancionada y promulgada y a la espera de su instrumentación) seguramente dará el marco legal a este tipo de desarrollos en un futuro cercano. Sin embargo la Ley de Sanidad (que actualmente regula la prescripción médica) dice que tiene que haber un registro manual signado de puño y letra, pero no dice con qué elemento se tiene que generar la prescripción. Sí indica que tiene que haber un comprobante. Entonces es factible emitir la receta desde el sistema y que el profesional la firme. Esa firma es pasible de ser evaluada por un perito calígrafo de ser necesario. Y así se salva el tema. Lo que por ahora no se puede hacer es transferir recetas en forma directa sin haber mediado la impresión y la firma correspondiente.
¿Por qué no se utilizan habitualmente estas herramientas?
Porque no se trata simplemente de hacer una receta con la computadora. Para que los sistemas de prescripción electrónica -de los que hablan en el artículo del Archives- funcionen, tienen que contener sistemas clínicos de soporte de las tomas de decisiones. Se trata de sistemas muy complejos que requieren gran mantenimiento para permitir que, si el profesional ingresa y busca una monodroga, no surja simplemente la computarización de un vademécum sino un entrecruzamiento de datos.
Por ejemplo, el sistema tiene que buscar si esa droga tiene interacción con otra que el paciente ya esté tomando. En el Hospital Italiano ya tenemos implementada esa fase, en la que trabajamos durante cinco años. Otra necesidad es la de generar un modelo de datos para que, cuando el médico cargue la dosis, éste le confirme si la dosis es adecuada o no (en esto estamos trabajando desde hace tres años). Otros controles posibles se relacionan con las alergias del paciente y sus análisis de laboratorio, los cuales también serán próximamente implementados en nuestro sistema.
¿El costo de estos programas también influye en la dificultad para su implementación?
Estos sistemas son muy costosos y, además, existen muy pocos en español (hay algunos en España, pero son muy localistas). Nosotros estamos desarrollando un sistema que podrá ser exportado.
Pero las dificultades no son sólo de orden económico: la implementación del Ingreso Estructurado de Órdenes Médicas (que permite hacer los pedidos de exámenes complementarios y de fármacos a partir de la historia clínica electrónica) conlleva un desafío tanto un desafío tecnológico como sociológico y organizacional. Implica un gran cambio en la institución que requiere de un grupo transdisciplinario que aborde la implementación desde diferentes perspectivas.