Como resultado de la inflamación crónica, son muchos los marcadores que se elevan en el plasma ¾ PCR (proteína C-reactiva), citocinas (interleucina-6 y 18 [IL-6, IL-18], factor de necrosis tumoral-a), moléculas de adhesión (ICAM-1), selectina E y reactantes de fase aguda¾relacionados con el sistema de la coagulación y son predictores posibles de otros eventos cardiovasculares.
La IL-18 representa un papel clave en la cascada inflamatoria, siendo un regulador importante de la inmunidad heredada y adquirida. Induce la producción de interferón ? de linfocitos T, habiéndose encontrado en las lesiones aterosclerótica humanas habiendo sido identificada como un predictor independiente muy valioso de muerte por causa cardiovascular en pacientes con angina, tanto estable como inestable. La inhibición de la IL-18 reduce la progresión de la lesión con una disminución de las células inflamatorias.
La metaloproteinasa de la matriz (MMP-9) (gelatinasa B), secretada por los macrófagos y otras células inflamatorias, ha sido identificada en varios procesos patológicos como la inflamación general, las metástasis tumorales, las enfermedades respiratorias, la lesión miocárdica, los aneurismas vasculares y la remodelación. La MMP-9 está elevada en los pacientes con angina inestable. El autor cita a Blankenbert y col., quienes comprobaron una asociación estrecha entre los niveles basales de MMP-9 y el riesgo futuro de muerte cardiovascular, independiente de la IL-18. La combinación de MMP-9 e IL-18 identifica a los pacientes de muy alto riesgo.
Las citocinas proinflamatorias derivadas de los monocitos, los macrófagos y del tejido adiposo, juntas o por separado, gatillan la PCR en el hígado. Esta proteína es un reactante de fase aguda, un marcador de la inflamación, y predice la mortalidad precoz y tardía en los pacientes con sindromes coronarios agudos. Es un predictor independiente de eventos cardiovasculares. La PCR misma promueve la inflamación y la aterogénesis mediante sus efectos sobre los monocitos y las células endoteliales y aumentando la concentración y la actividad del inhibidor-1 activador del plasminógeno. La PCR en el ateroma participa en la patogenia de la angina inestable y la reestenosis luego de la intervención coronaria. Por lo tanto, dice el autor, "nos encontramos ante un círculo vicioso: la inflamación libera las citocinas proinflamatorias, lo cual a su vez mantiene la inflamación.
" El beneficio obtenido por un subgrupo de hombres sanos del estudio Physicians Health que recibieron aspirina (325 mg/día, día por medio) fue más significativo entre los pacientes que estaban dentro del cuartilo más elevado de la elevación de la PCR, comparado con el cuartilo más bajo. En los pacientes con enfermedad arterial coronaria, la aspirina también parece reducir los niveles de la PCR.
Los componentes del sindrome metabólico (obesidad, hipertensión, hipertrigliceridemia, HDL baja, glucosa anormal) se asocian con niveles aumentados de PCR y agregan una información sobre el factor pronóstico sobre futuros eventos cardiovasculares. Las estatinas, como el tratamiento con aspirina, fue particularmente efectiva entre los pacientes con niveles elevados de PCR. Parece claro, dice Altman, que la PCR es un marcador del riesgo de eventos cardiovasculares, pero todavía no hay acuerdo sobre si debe ser usado como un screening de rutina.