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/ Published on April 27, 2025

Una asociación a valorar

Infarto agudo de miocardio y riesgo cardiovascular por consumo de cannabis

Un análisis en adultos sin antecedentes cardiovasculares muestra que el consumo de cannabis se asocia a un riesgo significativamente mayor de infarto, ACV isquémico, insuficiencia cardíaca y mortalidad por cualquier causa.

Author: Kamel I, Mahmoud AK, Twayana AR, Younes AM, Horn B, Dietzius H.

Fuente: JACC Adv. 2025 Mar 12:101698. Myocardial Infarction and Cardiovascular Risks Associated with Cannabis Use: A Multicenter Retrospective Study

Introducción

El consumo de cannabis ha aumentado de forma sostenida en las últimas décadas, impulsado por su progresiva legalización y creciente aceptación social. Con más de 192 millones de usuarios a nivel mundial, es hoy la sustancia psicoactiva más consumida. Si bien se le atribuyen beneficios terapéuticos, diversos estudios han vinculado su uso con efectos adversos sobre la salud cardiovascular, en particular con el desarrollo de infarto agudo de miocardio (IAM).

Esta relación se ha observado incluso en personas jóvenes y sin factores de riesgo tradicionales. Sin embargo, el impacto a largo plazo del cannabis sobre los desenlaces cardiovasculares continúa siendo motivo de debate, debido, en parte, a factores de confusión como el tabaquismo u otras comorbilidades.

Métodos

Con el objetivo de explorar con mayor precisión esta asociación, Ibrahim Kamel y colaboradores realizaron un estudio de cohorte retrospectivo utilizando la red de investigación TriNetX. Esta base de datos internacional integra historias clínicas electrónicas desidentificadas provenientes de múltiples organizaciones de salud, principalmente en Estados Unidos. El análisis se enfocó en adultos jóvenes, libres de enfermedades crónicas, para evaluar los riesgos cardiovasculares asociados al consumo de cannabis.

Se incluyeron pacientes de hasta 50 años atendidos entre 2010 y 2018, sin antecedentes de hipertensión, dislipidemia, diabetes, enfermedad coronaria, tabaquismo ni obesidad grave.

La cohorte se dividió en dos grupos: uno con exposición al cannabis (según códigos de diagnóstico específicos) y otro sin exposición documentada. Para equilibrar las características basales entre ambos grupos se aplicó un emparejamiento por puntaje de propensión, considerando variables como edad, sexo, raza, función renal, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, depresión, creatinina, C-LDL, hemoglobina glicosilada, índice de masa corporal (IMC) y presión arterial.

El desenlace primario fue la ocurrencia de IAM. Los eventos secundarios evaluados incluyeron los eventos cardiovasculares mayores (MACE), definidos como la combinación de accidente cerebrovascular (ACV) isquémico, revascularización coronaria y fibrilación/taquicardia ventricular, además de la mortalidad por cualquier causa, insuficiencia cardíaca (IC) y ACV isquémico.

Resultados

Se incluyeron 4 636 628 adultos relativamente sanos de hasta 50 años: 93 267 (2,01 %) con diagnóstico de consumo de cannabis y 4 543 361 (97,99 %) sin dicho diagnóstico. Los consumidores de cannabis eran mayores (26 ± 8 años vs. 21 ± 9,5 años; p<0,0001) y presentaban más comorbilidades, incluyendo una prevalencia casi 15 veces mayor de episodios depresivos (30,63 % vs. 1,88 %; p<0,01) y mayor proporción de obesidad (IMC >30: 18,72% vs. 3,25%; p<0,0001).

Tras aplicar emparejamiento por puntaje de propensión, se conformaron dos cohortes comparables de 89 776 pacientes cada una, equilibradas en términos demográficos y características clínicas basales. El seguimiento medio fue de 35,7 ± 23,4 meses para los usuarios de cannabis y de 44,2 ± 23,8 meses para los no usuarios.

Durante el seguimiento, el riesgo absoluto de IAM fue de 0,55 % en los usuarios de cannabis, frente a 0,09 % en los no usuarios. Esto representó una diferencia absoluta de riesgo de 0,468 % y se asoció a un aumento significativo en el riesgo relativo (HR: 7,568; IC 95 %: 5,982–9,575).

En cuanto al ACV isquémico, el riesgo absoluto fue de 0,40 % en los usuarios de cannabis frente a 0,09 % en los no usuarios, con una diferencia de riesgo de 0,31 %. El análisis mostró un aumento significativo del riesgo (HR: 5,151; IC 95 %: 4,060–6,534).

La ocurrencia de MACE fue del 1,18 % en consumidores de cannabis frente al 0,36 % en el grupo control. Esta diferencia se tradujo en un aumento del riesgo cardiovascular (HR: 3,869; IC 95 %: 3,42–4,38).

Respecto a la IC, el riesgo absoluto fue de 0,86 % en los usuarios de cannabis y de 0,42 % en los no usuarios. El consumo de cannabis se asoció a un incremento significativo del riesgo (HR: 2,323; IC 95%: 2,054–2,627).

Finalmente, la mortalidad por cualquier causa fue también mayor en quienes consumian cannabis (1,262 % vs. 0,841 %), con una diferencia absoluta de riesgo de 0,421 %. El análisis de supervivencia reveló un aumento significativo de la mortalidad en este grupo (HR: 1,813; IC 95 %: 1,653–1,989).

Discusión

Este estudio aporta evidencia sólida que vincula el consumo de cannabis con eventos cardiovasculares adversos en adultos jóvenes, previamente sanos. Los hallazgos refuerzan la hipótesis de que el cannabis no es una sustancia inocua desde el punto de vista cardiovascular, y que puede actuar como un desencadenante de eventos graves como infarto, ACV o IC, incluso en ausencia de factores de riesgo tradicionales.

Entre los posibles mecanismos fisiopatológicos se incluyen la disfunción endotelial, la liberación de citocinas proinflamatorias, el aumento del estrés oxidativo y la alteración del tono vascular. Además, se ha documentado un aumento agudo del riesgo de infarto en la hora posterior al consumo, lo cual subraya el impacto inmediato que puede tener sobre la estabilidad de las placas y la microcirculación coronaria.

Como limitaciones del estudio se pueden destacar la falta de información sobre la cantidad, frecuencia y tipo de cannabis consumido, así como la posible subdeclaración en las historias clínicas. Sin embargo, el tamaño de la muestra y la consistencia de los hallazgos en distintos desenlaces fortalecen la validez de las conclusiones.

Conclusión

El consumo de cannabis se asocia a un mayor riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, eventos cardiovasculares mayores y mortalidad, incluso en personas jóvenes sin factores de riesgo previos. Estos resultados resaltan la necesidad de mayor conciencia pública y médica sobre los posibles efectos adversos del cannabis, y abren la puerta a considerarlo como un nuevo factor de riesgo cardiovascular emergente.

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