Si existe un proceso patológico dentro de la especialidad de cuya precocidad diagnóstica y oportunidad terapéutica dependen, con estrecho margen, la continuidad funcional y la conservación anatómica de un miembro, este es, sin duda, el llamado síndrome compartamental.
A diferencia de otras lesiones, cuyo carácter espectacular y verificación fácilmente objetivable, concentran primariamente la atención del traumatólogo inexperto, este síndrome, especialmente cuando cursa sin fracturas asociadas o en pacientes comatosos, suele evolucionar con una semiología lenta y silenciosa basada en cambios cutáneos térmicos y cromáticos con un progresivo incremento volumétrico del miembro que alterando la perfusión tisular con la inevitable isquemia y ulterior necrobiosis muscular y nerviosa, determinará por su magnitud el grado de secuela funcional definitiva.
El presente trabajo se incluye con la intención estimular el interés del médico joven en el importante papel preventivo que le cabe por su frecuente incursión en los centros de urgencias.
Artículo comentado por el Dr. Luis Rijavec