Según informa la revista "Obstetrics and Gynecology", durante ese período de casi tres décadas, en mujeres menores de 30 años, la incidencia de cánceres de cuello uterino de todo tipo y de cáncer epidermoide en particular se redujo un 0,94% y, por año, un 1,1%. En cambio, la prevalencia del adenocarcinoma cervical aumentó un 2,9%, tasa que se estabilizó a partir de 1990.
Globalmente, en mujeres menores de 30 años, la incidencia de cáncer de cuello uterino es muy baja. Está situada entre 8 y 14 casos por millón, para el epidermoide, y entre 0,7 y 2,7, para el adenocarcinoma.