¿Cuál es la prevalencia de anemia en la población infantil y cuáles son las principales causas?
La deficiencia de hierro es una de las carencias nutricionales más frecuentes de nuestro país y no ha sido considerada sino hasta hace poco más de diez años como un problema de salud prevalente. Cifras recientes muestran que alrededor de un 50% de los niños presentan anemia por déficit de hierro. Un documento elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) plantea una paradoja inquietante: en Argentina, uno de cada dos chicos menores de 2 años padece anemia. La estimación es de por sí abrumadora, pero hay más: por cada chico anémico existe por lo menos otro que tiene deficiencia de hierro. También son anémicos entre el 20% y el 25% de las mujeres en edad fértil, entre el 10% y el 15% de los adolescentes, y el 50% de las mujeres embarazadas. Existen recomendaciones referentes a la administración de hierro medicinal a lactantes y mujeres embarazadas, que con distinto grado de cumplimiento se han integrado a las normas asistenciales de prácticamente todo el país.
¿Cuál es el tratamiento más eficaz para la anemia por déficit de hierro que se presenta en la infancia?
Los principios básicos en este contexto incluyen: modificaciones nutricionales, fortificación de los alimentos con hierro y aporte de hierro medicinal. Respecto de los alimentos hay dos tipos de hierro en ellos, con marcadas diferencias en términos de absorción, denominados hierro hem y no hem. El primero se encuentra principalmente en la carne vacuna, de ave y de pescado. El hierro no hem es la forma presente en leguminosas, vegetales, cereales, leche y huevo y por lo general es escasamente absorbido debido a la influencia de sustancias que inhiben su absorción. Con respecto a la fortificación de los alimentos, existen productos fortificados con hierro sumamente biodisponible en lácteos y harinas. Cuando es necesario un enfoque más enérgico, como vemos en nuestro país, con alta prevalencia de niños anémicos, el tratamiento es la administración oral de hierro. La OMS y UNICEF recomiendan el uso de suplementos de hierro en forma de sulfato ferroso o de hierro polimaltosato en la prevención y tratamiento de la anemia en lactantes y niños. Los trastornos gastrointestinales (náuseas, constipación y dolor abdominal), el daño por radicales libres, el manchado de dientes y la incomodidad por el gusto metálico son efectos adversos frecuentemente asociados con la terapia con sulfato ferroso, por lo que debido a que estudios recientes revelaron que la absorción y la eficacia terapéutica del hierro polimaltosato y de las sales de hierro son comparables, podríamos considerar el hierro polimaltosato como una buena opción.
¿Cuáles son las principales medidas de prevención de la anemia y qué papel cumplen los médicos pediatras en dicho proceso?
Es absolutamente importante entender que la lactancia materna es la primera y más importante medida preventiva para evitar los cuadros de anemia. Por otra parte, realizar adecuados controles de niño sano y de mujeres embarazadas permitirá la detección temprana y corrección de esta patología a través de una alimentación con una dieta completa y variada. Desde 1983, la Sociedad Argentina de Pediatría indica la suplementación medicamentosa con hierro para poder disminuir los alarmantes y crecientes índices en nuestro país. Sin embargo, en las encuestas realizadas se comprobó que esta indicación sólo se cumple en un porcentaje mínimo, con el agravante de que la duración de la suplementación es mucho menor de la requerida para tener un efecto preventivo real. Solamente 7.5% de los niños de una muestra del Gran Buenos Aires y 2.9% en Misiones habían recibido una suplementación efectiva durante por lo menos 6 meses.
¿Qué consecuencias sobre la salud tiene la deficiencia temprana de hierro y cómo se evalúan los daños ocasionados?
La deficiencia de hierro entre leve y moderada con lleva consecuencias funcionales adversas. Los efectos negativos pueden medirse de acuerdo con el impacto que produce en el desarrollo cognitivo, el crecimiento y la capacidad física. Se estima que la anemia reduce 6 puntos el coeficiente intelectual de los niños. El impacto de la anemia también es visible en el estado inmunológico y la morbilidad asociada a infecciones. Los estudios revelan que los menores de 2 años, los neonatos de bajo peso y las embarazadas constituyen el grupo más afectado.
¿Cómo y cuándo administrar vitamina D a la población infantil para prevenir el raquitismo y qué dosis son las recomendadas?
Los lactantes que son amamantados pero que no reciben suplementos de vitamina D o adecuada exposición al sol tienen mayor riesgo de presentar deficiencia de vitamina D o raquitismo. La leche humana contiene una concentración de vitamina D de 25 UI/l o menos, es decir que la ingesta recomendada de vitamina D en los lactantes no puede ser cubierta por la leche humana como única fuente de esta vitamina. Se recomienda la suplementación con vitamina D desde el segundo mes de vida para todos los lactantes amamantados, salvo que ingieran al menos 500 ml por día de una fórmula láctea o leche fortificada con vitamina D. También para todos los lactantes no amamantados que ingieran menos de 500 ml por día de fórmula láctea o leche fortificada con vitamina D; y para niños y adolescentes sin exposición regular al sol, que no ingieren al menos 500 ml por día de leche fortificada con vitamina D o que no reciben un suplemento multivitamínico diario con al menos 200 UI de vitamina D.
¿Qué medidas se deben tener en cuenta a la hora de realizar una campaña de prevención del déficit de vitamina D en los niños?
La latitud influye sobre los niveles circulantes de vitamina D. Al alejarse del Ecuador la incidencia de los rayos solares sobre la piel no es suficiente para su formación. En los países ubicados por encima de la latitud 40º o por debajo de ésta, la población infantil presenta mayor riego de padecer raquitismo. En la Argentina, trabajos publicados en 1990 y 1995 demostraron una importante deficiencia de vitamina D en niños del sur del país. Si bien en el país no hay campañas tendientes a la utilización de vitamina D, la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, llevada a cabo por el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación durante 2005 indagará el estado nutricional de esta vitamina en niños de 6 a 23 meses en la región patagónica.
¿Cuál es la importancia de los micronutrientes en la infancia?
Los micronutrientes, así llamados porque el organismo humano sólo los necesita en cantidades minúsculas, desempeñan funciones vitales en la producción de enzimas, hormonas y otras sustancias, y ayudan a regular el crecimiento, la actividad, el desarrollo y el funcionamiento de los sistemas inmunológico y reproductivo. Resulta especialmente importante ingerir cantidades adecuadas de micronutrientes en los primeros años de vida y otras épocas de crecimiento rápido, así como durante el embarazo y la lactancia. Durante la Cumbre Mundial en favor de la Infancia de 1990 se hizo hincapié en que la carencia de tres micronutrientes –hierro, yodo viitamina A– es bastante frecuente y representa un grave peligro para las mujeres y los niños de los países en desarrollo. La cumbre estableció metas para la virtual eliminación de la carencia de yodo y de vitamina A, y para la reducción en una tercera parte de la anemia debida a la carencia de hierro para el año 2000. Desde entonces se cuenta con más información sobre la prevalencia y la gravedad de la carencia de cinc y ácido fólico. Y todos los días se aprende algo más acerca de la importancia que revisten los micronutrientes para el desarrollo físico y cognoscitivo de los niños.
Página del autor: www.siicsalud.com/dato/dat046/05n08000a.htm