En 1992, el Departamento de Salud Pública de Estados Unidos recomendó a las mujeres en edad fértil que consumieran 400 microgramos de ácido fólico al día. Cuatro años después, la FDA permitió enriquecer con ácido fólico los cereales. En 1998, ya no fue un permiso, sino una obligación para los fabricantes. Ahora, investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) del país ponen de manifiesto las buenas noticias que han sido consecuencia de aquellas decisiones: la tasa de casos de espina bífida ha descendido un 23% desde 1998 y la de defectos del tubo neural un 19%.
El estudio consistió en evaluar la información de los certificados de nacimiento de la mayoría de estados del país entre 1990 y 1999. La prevalencia de defectos del tubo neural ha descendido desde 37,8 casos por cada 100.000 nacidos vivos antes de 1998 a 30,5 casos por 100.000 a partir del momento en que se obligó a enriquecer los cereales con ácido fólico.