Artículos

/ Publicado el 13 de octubre de 2025

Relojes biológicos y corazón

Impacto de los ritmos circadianos en las enfermedades cardiovasculares

La evidencia científica demuestra que las variaciones diarias del organismo influyen en la aparición, diagnóstico y tratamiento de patologías cardíacas. Incorporar la cronobiología en la medicina cardiovascular abre oportunidades para terapias más eficaces.

Autor/a: Ilse R. Kelters, Yvonne Koop, Martin E. Young, et al.

Fuente: European Heart Journal, Volume 46, Issue 36, 21 September 2025, Pages 3532–3545. Circadian rhythms in cardiovascular disease

Introducción

Los ritmos circadianos son ciclos de aproximadamente 24 horas que regulan funciones biológicas esenciales. Estos mecanismos, coordinados por el núcleo supraquiasmático e impulsados por relojes periféricos, ajustan procesos fisiológicos al ciclo luz-oscuridad.

En el sistema cardiovascular, los ritmos circadianos controlan la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la variabilidad autonómica. La desincronización de estos ciclos, como ocurre en el trabajo nocturno o el sueño irregular, se relaciona con mayor riesgo de enfermedad. La investigación reciente muestra que el horario influye en la incidencia y la gravedad de infartos, arritmias y falla cardíaca. Estos hallazgos impulsan la necesidad de repensar diagnósticos, terapias y prevención desde una perspectiva cronobiológica.

Este artículo resume los principales aportes de la literatura actual sobre ritmos circadianos y su papel en la salud cardiovascular, destacando oportunidades clínicas y de investigación.

Ritmos circadianos y cardiopatías

La incidencia de infarto agudo de miocardio es hasta tres veces más frecuente en la mañana, coincidiendo con el aumento matutino de la presión arterial y la agregación plaquetaria.

Estudios clínicos y experimentales muestran que el tamaño del infarto depende de la hora de inicio, siendo mayor en las primeras horas del día. Esto repercute en el pronóstico y en la mortalidad a corto plazo. En la insuficiencia cardíaca, los ritmos circadianos están atenuados pero persisten, lo que sugiere que la cronoterapia podría mejorar la función y el pronóstico. La pérdida de variación nocturna de presión arterial y frecuencia cardíaca agrava la evolución clínica.

Las arritmias presentan patrones temporales definidos: la fibrilación auricular suele iniciar de noche, mientras que las arritmias ventriculares y la muerte súbita se concentran en las primeras horas del día.

Factores de riesgo y moduladores

La desincronización circadiana puede originarse en factores ambientales, como la exposición nocturna a la luz artificial, el ruido, la contaminación o las temperaturas extremas.

El estrés psicosocial, la depresión y los hábitos de vida poco saludables también alteran la maquinaria molecular de los relojes biológicos, intensificando la inflamación y el estrés oxidativo. Comorbilidades como la diabetes, la obesidad y la hipertensión no solo elevan el riesgo cardiovascular, sino que también afectan la expresión y la función de los genes reloj.

Por el contrario, intervenciones como el ejercicio físico y el ayuno intermitente pueden sincronizar los ritmos circadianos, ofreciendo beneficios cardiovasculares adicionales.

Cronoterapia y medicina de precisión

La cronoterapia busca alinear el momento de la administración de medicamentos con los ritmos biológicos del paciente. Ejemplos incluyen el uso nocturno de estatinas de vida media corta o de aspirina en dosis bajas.

Aunque los resultados de los ensayos clínicos han sido heterogéneos, la evidencia sugiere que ajustar la toma de antihipertensivos al horario circadiano podría mejorar el control de la presión arterial. En el ámbito quirúrgico, algunas investigaciones reportaron menor daño miocárdico en cirugías vespertinas, aunque estos hallazgos aún no son concluyentes.

El desarrollo de biomarcadores circadianos y el uso de dispositivos portátiles que registran ritmo cardíaco, sueño y actividad física permitirán personalizar diagnósticos y tratamientos.

Conclusiones

Los ritmos circadianos desempeñan un rol decisivo en la aparición, evolución y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Su comprensión permite anticipar eventos clínicos y mejorar la precisión diagnóstica.

Incorporar la cronobiología a la práctica clínica implica ajustar horarios de medicación, estudios diagnósticos y procedimientos médicos a las variaciones biológicas del paciente. Este enfoque también abre líneas de investigación para el desarrollo de fármacos y protocolos terapéuticos basados en la sincronización circadiana.

En definitiva, integrar la dimensión temporal en la medicina cardiovascular no solo optimiza la eficacia terapéutica, sino que también representa una estrategia innovadora de prevención para reducir la carga global de estas enfermedades.