Noticias médicas

Publicado el 23 de enero de 2006

Investigación

Identifican mecanismo celular que inhibe células cancerígenas.

Proteína humana que contrarresta oncogen.

Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba encontró que una proteína de origen humano actúa contrarrestando los efectos negativos de un importante gen responsable de provocar tumores. Los resultados podrían ser utilizados para implementar, a largo plazo, alternativas de terapia contra el cáncer.

Especialistas del Departamento de Bioquímica Clínica hallaron una nueva función de la proteína KLF 6 como moderador negativo de la proliferación de células tumorales y normales.

Los experimentos realizados demuestran que la KLF 6, producida en grandes cantidades en la placenta, tiene la propiedad de bloquear la actividad de un oncogen o gen con capacidad para desarrollar tumores, hasta degradarlo y hacerlo desaparecer.

"Funciona como el freno de un auto. El acelerador sería el oncogen que aumenta la proliferación celular, y si ese efecto permanece sin control deriva en un tumor. La KLF 6 sería el freno para detener o moderar esa proliferación exacerbada y asegurar que la célula siga ‘una marcha segura’", grafica José Luis Bocco, a cargo del proyecto y ex director del Departamento.

Los investigadores lograron describir este proceso tras descubrir la KLF 6 hace ocho años, y observar que esta proteína podía regular la "expresión" de un grupo de genes de la placenta, es decir, controlar la morfología y función de las células de ese tejido para que funcionen correctamente. "Cuando la expresión de genes se altera por algún motivo, se producen enfermedades, entre ellas el cáncer", indica el bioquímico.

A partir de estos primeros resultados, publicados a nivel internacional, científicos norteamericanos encontraron que el gen encargado de producir esta proteína estaba alterado entre la mayoría de los pacientes con cáncer de próstata. Otros trabajos demostraron que la mutación genética también se daba en los casos de cáncer colonrectal y en ciertos tipos de tumores pulmonares y del sistema nervioso. "Si el gen aparecía alterado en tantos tumores –razona Bo-cco–, todo apuntaba a que, efectivamente, se trataría de un gen supresor de tumores". Los diversos trabajos que intentaron describir su funcionamiento no resultaron suficientes para explicar todas las situaciones en distintos tumores. El gran interrogante era entonces descubrir cuál era el mecanismo.

¿Cómo funciona?

El actual estudio del equipo de la UNC demuestra que la proteína descubierta en 1997 degrada el oncogen a través del "sistema de proteasoma": la KLF 6 envía el producto del oncogen (denominado c-Jun) a una ‘máquina moledora’, sitio al que la célula traslada los desechos o componentes que no le sirven para destruirlos.

El investigador explica que se trata de una proteína que es capaz de leer el ADN humano y de "encender o apagar" un gen a la manera de una llave de luz. A esta función, descripta ya hace tiempo, se suma ahora la encontrada por los especialistas universitarios. "Descubrimos que la KLF 6 puede inhibir un tumor cuando actúa en interacción con otra proteína (c-Jun) que elabora un oncogen", puntualiza, y agrega que ese hallazgo "provee evidencias experimentales acerca de su función biológica como producto de un gen supresor de tumores".

De acuerdo a Bocco, la KLF 6 se fabrica en la casi todos los tejidos del cuerpo humano (corazón, cerebro, hígado, riñón, músculo y pulmón, entre otros) pero la mayor cantidad se produce en la placenta. ¿Por qué? Según el bioquímico, una explicación posible es que, justamente, la placenta funciona a la manera de un tumor: se reproduce más rápido que cualquier otro tejido e incluso invade el útero para anclarse, pero lo hace de manera controlada. Así, la abundante proporción de esta proteína en la placenta tendría la función de limitar su crecimiento y asegurar que el proceso se lleve a cabo reguladamente.

Aunque el investigador advierte que no se trata de una droga que elimina tumores malignos, los datos obtenidos en el estudio –editados en la revista científica Oncogene– podrían aplicarse para implementar en el futuro una nueva terapia contra el cáncer. "Es posible pensar en introducir o inyectar el gen que produce esta proteína para disminuir o anular el avance del tumor", aventura, al tiempo que señala que ése "es un objetivo ambicioso a largo plazo". Precisamente, los ensayos y experimentos practicados hasta el momento se han llevado a cabo en células en cultivo, pero no en organismos vivos ni en animales de laboratorio.

Sobre este punto, Bocco apunta que si se "comprueba in vivo que la proteína es capaz de regular negativamente a un oncogen, es muy posible que ésta sea la explicación general para cualquier tipo de tumor".