El Hospital de Tacuarembó es un ejemplo de lo que significa colocarse a la vanguardia en neurocirugía. Con la incorporación de la técnica de esterotaxia, que permite localizar en forma precisa un tumor cerebral, con más de un 90% de fiabilidad en el diagnóstico.
El centro regional de neurocirugía de Tacuarembó (Cerenet) es el único que funciona a nivel público en el Uruguay y ha obtenido, hasta el momento, excelentes resultados en sus procedimientos. En el sector privado, la técnica se realiza únicamente en la Asociación Española y está a cargo del neurocirujano Víctor Soria, que comenzó con los procedimientos en 1984, siendo el profesional con más experiencia en esterotaxia del país.
La esterotaxia es una técnica que permite la ubicación precisa de un punto, tomando referencias en los tres ejes del espacio. Permite definir el punto exacto del cerebro en el que se necesita intervenir, tanto para la realización de una biopsia como de una microcirguía, y sin dañar aquellas zonas con funciones esenciales para el paciente. El lugar que se necesita ubicar puede ser un hematoma, un tumor o un absceso. La técnica puede ayudar a ubicar en el espacio a esa lesión y a tratarla mediante esterotaxia, o bien a localizarla en forma precisa y guiar la cirugía hacia el punto que hay que operar.
La técnica tiene dos grandes vertientes: el tratamiento por esterotaxia y la guía esterotáxica de procedimientos a cielo abierto. La esterotaxia tiene una fiabilidad de diagnóstico de más del 90% y una exactitud de 0.2 milímetros. Sin embargo, depende de lo que se seleccione como blanco en la lesión para obtener tan alto porcentaje de fiabilidad de diagnóstico. Por ello, se recomienda abordar áreas que captan contraste de forma intensa, porque eso indica que allí hay un tumor.
El procedimiento
Para trabajar con este procedimiento se debe colocar un aro en el cráneo del paciente (que va fijo a través de cuatro tornillos que se clavan en el hueso de la cabeza), pudiéndose trabajar con anestesia general o local.
En algunos casos, el procedimiento debe realizarse con el paciente despierto, ya que se requiere su colaboración. Al realizar un procedimiento esterotáxico en una región muy cercana al área motora, es útil pedirle al paciente que mueva la mano. Ello permite al equipo saber si se está dejando algún déficit o si se está perturbando el área motora. En ese caso, se termina el procedimiento o se cambia el ángulo de entrada a la lesión.
Luego de colocado el marco esterotáxico, se realiza una tomografía que permitirá a los neurocirujanos visualizar el punto exacto en que deben trabajar, además de dividir el cerebro en cuadrantes y poder así medir la estructura intracraneana con relación a los tres planos del espacio.
Lo que se ve en la tomografía son puntos. A partir de ahí se calcula la variación de distancia de los puntos, para luego poder llegar hasta el tumor. La medición es procesada en computadora y permite a los neurocirujanos llegar al tumor con una precisión de milímetros.
Cuando hay un tumor, éste genera factores que reclutan vasos para ellos mismos. Dado que un tumor tiene un crecimiento muy acelerado, necesita nutrirse, y entonces las células tumorales generan el crecimiento de vasos nuevos. Esos nuevos vasos, cuando crecen, son malformados y, muchas veces, carecen de barrera hematoencefálica. Al aplicarse un contraste en los vasos normales, la barrera impide el pasaje del contraste, pero dado que en el tumor no existe esa barrera o está malformada, éste se tiñe. Cuando más maligno es el tumor, más vasos tiene y más se tiñe.
Si bien el tamaño del tumor se puede ver en la tomografía, sólo se ve dónde empieza y termina, pero es únicamente un corte de la cabeza. En cambio, con la esterotaxia los médicos pueden observar con total precisión la ubicación del tumor. La técnica permite ubicar el punto que se desee del tumor.
Cuando los neurocirujanos realizan los cálculos en el tomógrafo, se anotan en un protocolo, para saber con precisión las medidas que tiene que colocar en el marco esterotáxico. Luego, en el block quirúrgico se colocan tres reglas en el marco esterotáxico para poder trabajar con las medidas que se habían calculado mediante la tomografía.
La esterotaxia no siempre permite tratar el tumor, pero sí saber qué es, ya que posibilita dirigirse a la lesión para tomar una muestra. En ocasiones, no tiene sentido realizar un procedimiento invasivo, que puede dejar secuelas muy graves, a un paciente que tiene un pronóstico vital que no es bueno. En esos casos, se le evita al paciente una gran cirugía y se realiza un tratamiento oncológico, que puede ser radioterapia o quimioterapia.
La esterotaxia posibilita guiar la cirugía, pero también se utiliza para la realización de biopsias, tomas de tumores de localización profunda, de infecciones, localización de pequeñas malformaciones arteriovenosas.
La gran virtud de la esterotaxia es que posibilita llegar a tumores considerados como inaccesibles por el riesgo que implica la cirugía, y sacar una muestra, pero también permite evacuar abscesos o tumores quísticos.
Para la recomendación de esterotaxia no hay criterios pautados, por lo que se ve cada caso en particular. Sin embargo, el concepto general indica que puede utilizarse en lesiones múltiples o en hematomas profundos.