
La Cámara de Diputados de la Nación
RESUELVE: Rendir homenaje al Hospital General de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna), el hospital de niños más antiguo de América, en el 233 aniversario de su creación, acaecida el 7 de agosto de 1779
Señor presidente:
Existen pocas instituciones en nuestro país tan caras al sentimiento popular como el Hospital de Niños Pedro de Elizalde, al cual la mayoría sigue llamando "Casa Cuna".
Creada en 1779 por el Virrey Vertiz como "Hospital y Casa de Niños Expósitos" para cuidar a los más desprotegidos, más de dos siglos después continúa cumpliendo acabadamente su propósito.
Durante cuatro siglos acompañó a cada paso el desarrollo de nuestra Nación. En su imprenta se imprimió nuestra declaración de independencia. Médicos que trabajaron allí acompañaron los ejércitos libertadores. Su pertenencia varió al compás de la organización nacional y así fue secuencialmente virreinal, provincial, nacional y municipal, sin descuidar nuca su dedicación a la infancia.
También acompañó el desarrollo de la medicina dedicada a los niños, y su cuerpo médico incluyó a los fundadores de la pediatría argentina. No en vano se cuentan entre sus profesionales 14 académicos de pediatría, 7 de los fundadores de la Sociedad Argentina de Pediatría y 12 de sus 40 presidentes.
También en esta venerable institución se inició en nuestro país en 1853 la enseñaza de la medicina infantil, tradición que continúa hasta el día de hoy. Los dos primeros profesores de pediatría dirigieron la institución.
Siempre se dedicó a los más necesitados, sin importar su origen. Primero fueron los abandonados, luego los hijos de inmigrantes (en 1900 el 82% de sus pacientes tenían ese origen) y actualmente la mayoría de sus pacientes provienen de fuera de su jurisdicción. Aún en los momentos de mayor temor, este espíritu solidario prevaleció, siendo en 1987 el único hospital que aceptó al primer niño recién nacido con SIDA.
Su larga trayectoria, sus logros científicos y académicos y su abnegada y desinteresada dedicación a la niñez justifican rendirle un emocionado homenaje a esta verdadera cuna de la pediatría argentina.