Medical News

/ Published on November 11, 2008

Una familia de enfermeros

Historias de vida detrás del grave déficit de enfermeros

El trasfondo de la crisis en las vivencias de una familia que eligió esta vocación.

Mamá Lidia supo trasmitirle a su prole su inmenso amor por la enfermería: cuatro de sus cinco hijos decidieron seguir sus pasos. Fabián, el mayor, es ambulanciero; Leonardo trabaja en el quirófano del Hospital de Niños; Myrian es enfermera en el Hospital de Pila; y Yamila, la más chica, está a una materia de recibirse en la carrera de Enfermería de la Universidad Nacional de La Plata. En medio del grave déficit de enfermeros que vive la Provincia, las historias de vida de esta familia resumen el trasfondo de una crisis que ha llevado a algunos hospitales a anular camas de internación.

Con 33 años de trabajo a su espalda, Lidia Basílico se encuentra a meses de jubilarse como enfermera del San Juan de Dios. Y con ella lo harán este año otras dieciséis compañeras del Hospital. Cuando se vayan no habrá nadie para reemplazarlas en sus puestos.

"No hay gente para reemplazar a los que estamos por jubilarnos", cuenta Lidia. Aunque orgullosa de su profesión, no ignora los problemas que ésta enfrenta; problemas que no parecen ajenos al poco interés que despierta la carrera entre las nuevas generaciones.

Tras toda una vida de trabajo, Lidia cobra un sueldo básico de 1.300 pesos. Y el Servicio de Oncología donde se desempeña no sólo carece de baño; tampoco cuenta con una lámpara de flujo laminar para evitar que las emanaciones de la quimioterapia que ella administra a los pacientes terminen afectando su propia salud.

Leonardo Odo, el segundo de los hijos de Lidia, también se siente orgulloso de la tarea que realiza como enfermero en el Quirófano del Hospital de Niños de La Plata. Siempre le puso el cuerpo a su trabajo hasta que en 2004, a sus 37 años, un pico de estrés lo condujo a un infarto de miocardio. Desde entonces sólo puede realizar tareas pasivas.

"Uno se lleva un montón de porquerías a su casa. Es una profesión que te pone todo el tiempo frente a cosas que en algún momento te afectan. Ahora trato de tomarlo con otra filosofía porque, si no, me quedo en la calle", dice Leonardo, que tiene cinco hijos y con 16 años de antigüedad cobra un sueldo básico de 1.140 pesos.

CARRERA CERRADA

Pese a las adversidades de la profesión, que conoce desde chica, Yamilia, la menor de la familia, no dudó ni un momento en elegirla. "Siempre quise ser enfermera o médica", cuanta Yamilia, que en 2005 se anotó en la Escuela de Recursos Humanos de la facultad de Medicina de La Plata para convertirse en enfermera profesional.

Después de tres duros años de estudio y cuando le falta sólo una materia para recibirse, hoy no puede obtener su título. ¿El motivo? La carrera de Enfermería fue cerrada y no le permiten recursar la asignatura que adeuda. Su caso no es excepcional. Otros quince compañeros suyos se encuentran entrampados en la misma situación.

"Por trabajo o por problemas de horarios, algunos estudiantes tuvimos que dejar una materia de primer año. Supuestamente iban a permitirnos recursarla, pero el año pasado la superpusieron con otra, por lo que fue imposible. Y este año, al cerrar la carrera, dicen que nos nos pueden dar esa posibilidad porque no tienen recursos", cuanta Yamila.

"El director de la Escuela y el decano de la facultad de Medicina nos dijeron que no pueden hacerse cargo porque el ministerio de Salud de la Provincia, con el que tienen un convenio, no les habría enviado el presupuesto que necesitan. Pedimos entonces una audiencia con el ministro Zin, pero nunca nos la dieron. De no haber sido por todo esto, me habría recibido este año", dice Yamila.

El título universitario no sólo representa para ella cumplir una meta largamente anhelada. Por no tener su título hoy se ve en la necesidad de realizar tareas ajenas a su vocación, pese a que ya tiene ofertas para desempeñarse como enfermera profesional.

"La falta de enfermeros es tan grande que distintos hospitales en donde hicimos las prácticas nos pidieron que fuéramos a verlos en cuanto nos recibiéramos. En lugar de eso, mis compañeros y yo estamos con un abogado mandando cartas documento al Ministerio para que algún día nos den la posibilidad de trabajar de lo que estudiamos", dice.

Ni ella ni sus compañeros de estudios logran explicarse cómo es que cerraron la carrera de Enfermería de la Universidad cuando muchos hospitales sufren la falta de enfermeros.

Al ser consultado por la prensa, el ministro Claudio Zin admitió ayer que en la Provincia faltan 9 mil enfermeros. "Es el problema más serio" del sistema público sanitario; "estamos trabajando desde hace mucho tiempo en esto, hemos incorporado personal y abriremos una escuela de enfermería en cada hospital público", anunció.


En la Universidad Católica, la carrera lleva dos años sin inscriptos

Mientras que la carrera pública de Enfermería de la UNLP ya no incorpora alumnos por falta de presupuesto, la oferta privada de la región enfrenta un serio problema de desinterés. Durante los dos últimos años, la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de La Plata no recibió estudiantes interesados en convertirse en enfermeros profesionales.

"Por la falta de enfermeros que vive el país, la Universidad Católica decidió hacer un esfuerzo y abrir la inscripción a la carrera de Enfermería aún cuando el número de interesados fuera mínimo y la experiencia resultara económicamente deficitaria. Pero el año pasado no hubo inscriptos y este año tuvimos dos estudiantes que desertaron durante el primer semestre", contó el doctor Leopoldo Acuña, decano de la facultad.

En su opinión, este fenómeno, "que no es ajeno a otras ofertas para enfermería, responde al pobre reconocimiento de las autoridades sanitarias y la sociedad en general hacia la profesión. En el país ya es una tradición no darle a la enfermería el respeto técnico y científico que merece", señala el decano.

"Para recibirse de enfermero profesional hay que superar una sólida formación, con una carga horaria aproximada de 2.600 horas y materias tales como anatomía, embriología, bioética, filosofía y salud pública", resalta Acuña poniendo en contraste esta realidad con "el escaso reconocimiento público y las pobres retribuciones" que enfrentan luego quienes obtienen el título. 

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