Una mujer de 80 años de edad se presentó con antecedentes de dolor intermitente en el lado izquierdo del abdomen, de 6 meses de evolución. El dolor se exacerbaba con la comida y mejoraba con el pasaje de flatos. Había perdido 11 kilogramos de peso pero negaba cualquier cambio en el apetito.
La paciente notaba intermitentemente una masa palpable pero su médico de cabecera no fue capaz de detectarla en diferentes exámenes. En su historial médico se destacaban una fractura de columna lumbar secundaria a osteoporosis y una histerectomía vaginal por enfermedad benigna.
El examen físico no reveló nada excepto una masa suave, móvil, no dolorosa en el lado izquierdo del abdomen (Figura 1). Los ruidos hidroaéreos eran hiperactivos. No presentaba evidencias de hernia inguinal o crural. La prueba para sangre oculta en materia fecal fue negativa y no se apreciaban adenopatías.
· FIGURA 1: vista anterior del abdomen demostrando una en el hipocondrio izquierdo al momento de la operación.

La tomografía computada de abdomen y pelvis con contraste oral y endovenoso reveló una hernia de la pared abdominal con un cuello de 3 cm (Figura 2). La aponeurosis del oblicuo externo aparecía intacta. La hernia contenía varias asas de delgado y parte del colon descendente, sin evidencias de obstrucción. Los antecedentes, el examen físico y la tomografía fueron consistentes con el diagnóstico de hernia de Spighel.
· FIGURA 2: en la tomografía computada con contraste oral y endovenoso se observa una hernia en la pared anterolateral izquierda del abdomen, con un cuello de 3 centímetros (flecha)

La paciente aceptó una reparación de la hernia mediante cirugía abierta. Se realizó una incisión transversal sobre la masa y se abrieron las fibras de la aponeurosis del oblicuo mayor. Se identificó el saco de la hernia y se lo redujo (Figura 3). El defecto fue reparado primariamente en 2 capas con sutura no reabsorbible (Figura 4).
· FIGURA 3: vista intraoperatoria del contenido incarcerado en el saco herniario

· FIGURA 4: se usó sutura permanente para reaproximar la fascia sana.

Fue dada de alta al día siguiente de la operación y tuvo un postoperatorio normal. Recuperó el peso que había perdido y permaneció libre de molestias o recurrencias en los siguientes 5 años.
Artículo comentado por el Dr. Rodolfo Altrudi, editor responsable de IntraMed en la especialidad de Cirugía General.