-¿Cómo ve la situación de las provincias con respecto a mortalidad materna?
-La situación de las provincias en Argentina es bastante heterogénea. En cuanto al tema de salud reproductiva hay pocas provincias que tengan un impulso importante. Entre ellas están las provincias de Neuquén, Mendoza y Chaco, que tiene un programa interesante, y también la ciudad de Rosario. La Ciudad de Buenos Aires también tiene algunos servicios de salud que funcionan bien, pero el tema es que esto depende prácticamente de alguna voluntad provincial. Hay provincias donde los datos son bastante alarmantes en cuanto a mortalidad materna, como Jujuy o Chaco, pero no todas dan respuestas sostenidas.
-¿Qué opina de las trabas que pone la Iglesia en Jujuy para la entrega de anticonceptivos?
-Creo que en cuanto al conflicto con la Iglesia que mantienen en la provincia de Jujuy, y que impide la entrega de anticonceptivos, el tema sería poder mirar la salud de las mujeres y de los chicos como un objetivo en sí mismo. La reducción de la mortalidad materna es una apuesta por la vida, habría que poder profundizar un poco la conversación y el debate y concentrarse en el sentido de defensa de la vida y de los derechos.
-¿Cree que esto bajaría las tasas?
-Hay varias causas importantes en la mortalidad materna y una es el aborto realizado en malas condiciones, también hay hemorragias en el parto que no son bien atendidas, problemas de anemia, pero sobre todo hay muchas cuestiones que tienen que ver con el entorno de cada mujer y los marcos con los que se han formado, como para que después no pueda protegerse en las relaciones y termine con un embarazo no deseado al que no le puede dar atención porque tampoco tiene los medios para hacerlo.
-¿Opina que el análisis de cada muerte es un buen sistema para mejorar los servicios?
-Creo que es importante preguntarse porque cada mujer se muere por estas causas, si hubo fallas en la gestión, en la atención, si hubo una hemorragia que no fue atendida o antibióticos que no fueron dados. Al tener un análisis verdaderamente profundo se puede empezar a cambiar cosas. Hay muchas estrategias posibles, pero creo que lo importante es reconocer que las mujeres tienen derecho a cuidar su salud, su reproducción y que eso empieza desde chiquitas porque la información tiene que ser algo con lo que las mujeres contemos desde bien temprano como una herramienta.
-¿Cree que Argentina está avanzando en este sentido?
-Creo que Argentina esta yendo por el buen camino, pero siempre falta hacer más. Hace falta una articulación de acciones, pensar que esto no es solamente un problema de salud. UNICEF y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) apoyan mucho esta iniciativa, ojalá pudieran replicarse como una suerte de articulación de políticas en cada una de las provincias, en cada municipio. Sería bastante más fácil avanzar, pero también hace falta entender las comunidades locales y saber cuál es su cultura y poder responder y darle participación a la gente, porque eso también es clave.
Un ejemplo de voluntad política: la experiencia con las indígenas del Perú.
Gladis Acosta, de UNICEF, marcó la importancia de la voluntad política para cambiar los índices, sin necesidad de un presupuesto.
El caso de la adaptación de los médicos peruanos a las costumbres indígenas muestra que existen los puntos medios, y la importancia de la flexibilidad para lograr las metas.
"Los sistemas de salud de una zona del Perú indígena no querían cambiar la forma de dar a luz de las mujeres. Pero una tribu indígena no iba a dar a luz con los profesionales porque su tradición dice que el niño debe llegar al mundo en penumbras, en una especie de cuevita, y no con unos focos iluminando todo.
Los médicos entendieron eso como una factibilidad que puede ser respetada, aceptaron que a la mujer no había que desvestirla sino que había que dejarle un camisón para que no se sintiera desnuda, y así las mujeres empezaron a aceptar a los médicos y a ir al hospital.
También aceptaron que las mujeres vinieran con alguien de su comunidad que les preparara unos matecitos de hierbas para el momento del parto y según Acosta, estos simples cambios han modificado la estadística de mortalidad materna de los últimos tres años en ese sector del Perú.