Noticias médicas

/ Publicado el 2 de junio de 2010

Por qué nos olvidamos de las cosas

Hallan un área cerebral que nos ayuda a aprender de los errores

Es diminuta, pero permite reconocer cuándo la recompensa es menor de lo esperado. Trabajo de científicos de un instituto norteamericano

Fuente: La Nación

Por Nora Bär

La decepción es un sentimiento con connotaciones poéticas. Un experimento que acaba de publicarse en la revista científica Frontiers in Human Neuroscience lovuelveun poquito más prosaico, aunque no por ello menos importante: según afirman científicos del Baylor College of Medicine (BCM), un instituto que forma parte del centro médico más grande del mundo, lo experimentamos cuando se activa una pequeñísima región ubicada en el centro del cerebro, la "habénula", y nos indica que nuestras expectativas no se cumplen.

"Cuando la recompensa es menor de lo esperado, el cerebro necesita aprender cómo evitar acciones que conducen a ese resultado", escribe el profesor Read Montague, director de la Unidad de Psiquiatría Computacional del BCM.

"«Habénula» (diminutivo de «habena») significa «riendita», en latín -explica Ramiro Salas, químico graduado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA radicado hace 18 años en los Estados Unidos y primer autor del estudio-. De esta región emergen dos grupos de axones que parecen las riendas de la glándula pineal."

Aunque conocían varias de sus funciones (está involucrada en el comportamiento alimentario y sexual, la memoria, la ansiedad, la adicción...), hasta ahora los científicos no le asignaban a la habénula ninguna en especial. Es más, se hablaba de ella como "un conductor de orquesta escondido" o una especie de modulador de comportamientos.

Salas y sus colegas comenzaron a interesarse en sus capacidades después de trabajar varios años con ratones mutantes en los que estudiaban cuál era la función de los receptores nicotínicos en los mecanismos de la adicción al tabaco. Habían descubierto que los llamados Beta 4 y Alfa 5 eran absolutamente necesarios para que se presentara la abstinencia.

"Cuando nos fijamos dónde se expresaban, nos encontramos con que era precisamente en la habénula -cuenta, desde su casa en Houston-. Les inyectábamos a ratones adictos un bloqueante nicotínico solamente allí y veíamos que entraban en síndrome de abstinencia: se ponían nerviosos, se rascaban, se sacudían, miraban de un lado a otro... Después de observarlos con mucha paciencia, vimos que se puede precipitar la abstinencia de la nicotina solamente bloqueando estos receptores y se nos ocurrió probar si en los seres humanos pasaba lo mismo."

El área en cuestión es tan chiquita (6 por 4 mm) que los científicos se vieron en problemas para localizarla en las imágenes de resonancia magnética, cuyas unidades mínimas de resolución volumétrica (3 por 3 por 4 mm) hacían casi imposible visualizarla. "Como cada cerebro es distinto del otro, tuvimos que desarrollar un método nuevo de «normalizar» las imágenes", subraya Salas.

Partiendo de estudios previos en monos a los que se les habían insertado electrodos en esa región (les ofrecían uvas en la palma de la mano y cuando no había la habénula comenzaba a desarrollar una actividad frenética), los investigadores decidieron someter a prueba su hipótesis de que era la "sede" de la decepción en 50 personas.

"Pusimos a las personas en el equipo de resonancia magnética funcional y les dimos un chupete por el que salía jugo del gusto que hubieran elegido seis segundos después de ver una pelotita amarilla -continúa el científico-, mientras les tomábamos una imagen cerebral cada dos segundos."

Después de repetirlo unas cincuenta veces, en lugar de permitirles saborear el jugo a los seis segundos, los investigadores hacían que demorara diez segundos en salir. "Así, vimos que durante ese tiempo extra se activaba la habénula", detalla Salas.

Para los científicos, esa señal de decepción tiene una importancia vital en el aprendizaje: "Hace que uno no vuelva a cometer el mismo error", dice Salas.

La investigación, financiada por los institutos nacionales de Abuso de Drogas, y de Desórdenes Neurológicos y Stroke de los Estados Unidos, entre otros, también ofrece pistas para entender la abstinencia.

"Tanto con el tabaco como con otras adicciones, la habénula que está acostumbrada a recibir un estímulo queda superactivada -explica-. La abstinencia es una especie de decepción constante." Y agrega: "Ha habido una larga discusión acerca de si la gente fuma por la recompensa o para evitar la abstinencia. Para mí, la respuesta es lo segundo. El fumador necesita otro cigarrillo para calmar su habénula".


Por qué nos olvidamos de las cosas

El estrés es uno de los grandes responsables de la desatención, que se manifiesta en dificultad para recordar algunos episodios cotidianos, según especialistas; "La memoria se afecta mucho por problemas anímicos", señala el neurólogo Manes.

Trae a colación a "Funes el memorioso", el famoso relato de Jorge Luis Borges, para aclarar que es saludable olvidar algunas cosas. El neurólogo Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), explica a lanacion.com que "el olvido es fisiológicamente necesario, como dormir", pero se explaya en los casos cotidianos en los que algunas personas tienen especies de lagunas temporarias.

¿Por qué nos olvidamos de las cosas? ¿Dónde quedó la llave que hasta recién estaba acá? ¿Dónde pusimos el libro que necesitamos consultar? ¿Por qué se me pasó la comida si sabía que ya casi estaba lista? El estrés, uno de los grandes responsables de la desatención que lleva a no recordar cuestiones cotidianas.

Según explica Manes, también director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, no hay lesiones neuronales que expliquen estos olvidos. Más bien, agrega, este tipo de memoria, se afecta por la falta de atención. Allí, el estrés y la ansiedad tienen un rol preponderante.

"El estrés es una respuesta fisiológica normal, pero cuando es crónico y todos los días tenemos más de lo necesario hay una descompensación y se afecta la memoria", dice. Esta está constituida por tres etapas: atención, consolidación y evocación. Manes enfatiza: "La memoria se afecta mucho por problemas anímicos; sobre todo, se perjudica lo atencional, la etapa de la adquisición de la información y, después, por eso cuesta recordar".

Así, uno de los caminos para reducir episodios de lagunas mentales es tratar el estrés y la ansiedad. La psicóloga Cecilia Lotero, miembro del Instituto de Psicología Argentina (Inepa), manifiesta a lanacion.com que cada vez más pacientes le hablan de sus olvidos. La especialista coincide con su colega al centrar el problema en lo atencional.

"Hay personas con diálogos internos, muy metidos en sus cosas, que viven ansiosos y estresados con lo suyo y entonces están desatentos a lo que ocurre en el exterior", señala. Según agrega, estar metidos en esa realidad interna en esa especie de "darse manija", los vuelve despistados ante lo que los rodea.

Esta situación de desatención es lo que después dificulta recordar algunas cosas que ocurrieron alrededor. "En los tratamientos proponemos trabajar con esos diálogos internos para poder cortar con la crítica interna que los abstrae de todo. Sólo si alguien está verdaderamente en contacto con la realidad objetiva, vivirá y recordará a pleno lo vivido".

Recomendaciones para mantener saludable el cerebro

-Tener tensión arterial normal
-Controlar la glucosa
-No tener sobrepeso
-Hacer ejercicio físico
-Proponerse desafíos intelectuales (jubilarse no sirve para el cerebro)
-Generar nuevos espacios de interacción social
-Bajar los niveles de estrés

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