Puntos de vista

/ Publicado el 30 de abril de 2002

Educación médica

Hacia un aprendizaje activo

El alumno debería integrarse precozmente en la carrera a la tarea asistencial para optimizar la relación - paciente e incorporar el concepto de la medicina preventiva.

Autor/a: Dr. Daniel Stamboulian

Analizar los problemas de la educación, en este caso del área médica, es una tarea compleja, sobre todo si se quiere no solo señalar las falencias, sino también expresar algunas ideas o sugerir estrategias que puedan contribuir a mejorar la situación.
Es evidente que las escuelas de medicina están, en general, superpobladas de alumnos, en relación con el número de médicos que nuestro país necesita. Ello genera una enorme franja de profesionales con graves dificultades de acceso al campo laboral.
Frente a la cantidad real de aspirantes para la carrera de medicina, resulta lógico pensar que el ingreso no puede ser irrestricto. Idealmente, los lineamientos de los cursos de ingreso y los criterios de selección deberían poner énfasis en el tipo de personalidad requerido para el ejercicio genuino de una profesión de servicio, además de medir los conocimientos básicos.

La educación médica es, en general, pasiva y teórica. Se brinda mucha información pero sin la síntesis y jerarquización necesarias que posibilitarían claramente, al futuro profesional, aplicar esos contenidos a la resolución o prevención adecuada de los problemas médicos.
Es necesario el aprendizaje activo: el alumno debería, como es la tendencia actual, integrarse tempranamente en un medio asistencial, para aprender lo que significa el paciente, sus problemas y su familia. También para advertir prácticamente, desde el comienzo de su carrera, que no hay enfermedades sino enfermos. El docente deberá ser capaz de estimular al alumno para que pueda utilizar y desarrollar su propio talento. Es importante que el alumno realice tareas técnicas como las de enfermería, laboratorio o vacunación, que incorpore el concepto de que la mejor medicina es la prevención, y que no se desentienda de los aspectos referidos al "costo-beneficio" en sus tareas asistenciales.

Es común que los estudiantes se gradúen sin la capacitación necesaria para brindar a la sociedad un servicio médico de acuerdo con  las demandas actuales, por lo que deben revisarse permanentemente los programas de las escuelas de medicina para ajustarlos a las necesidades y tendencias actuales.

Para lograrlo, debemos incrementar el ofrecimiento de residencias médicas y otros proyectos educativos de posgrado.
En cuanto a nosotros, los médicos, el aprendizaje continúa: cualquiera sea nuestra edad y ocupación, la puesta al día de los conocimientos es imprescindible, frente a la novedad y al vértigo de la información.

Estoy seguro de que muchos docentes, autoridades y responsables de la educación médica compartirán algunas de estas ideas, y no desconozco que se requiere mucho esfuerzo e imaginación para implementarlas.

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