Noticias médicas

/ Publicado el 7 de agosto de 2007

Genética médica

Genes y TDA

Identificada una variante genética asociada al trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Una alteración en el gen del receptor D4 de la dopamina se asocia a una corteza cerebral más delgada en ciertas zonas que gobiernan la atención

Una variante del gen del receptor D4 de la dopamina, llamado DRD4, podría estar asociada con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y con la existencia de tejidos más finos en las áreas del cerebro que gobiernan la atención, aunque también parece estar asociado a una mejor progresión clínica entre los afectados por el citado trastorno, según un estudio firmado por investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) de Estados Unidos que se publica en "Archives of General Psychiatry".

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se encuentra entre las enfermedades neuropsiquiátricas en las que el componente hereditario tiene más presencia. Se han identificado varios genes asociados al trastorno, y entre ellos uno de los que aparecen más en la literatura científica es un polimorfismo del gen del receptor D4 de la dopamina (DRD4).

Los investigadores compararon 105 niños con TDAH de una edad media de 10 años con 103 controles sanos, utilizando imágenes de resonancia magnética y análisis de ADN. El 64% de los niños con TDAH también pasaron por una evaluación clínica de seguimiento unos 6 años después.

Entre los participantes, aquellos con y sin TDAH que portaban la citada variante genética presentaban un tejido más fino en áreas del cerebro que controlan la atención (el córtex orbitofrontal derecho/prefrontal inferior y el parietal posterior). Regiones similares también son más delgadas en los pacientes con TDAH en comparación con los que no presentan el trastorno.

Según los investigadores, existe un incremento gradual en el grosor del córtex de estas regiones, de manera que los individuos con TDAH y con la variante genética del DRD4 presentan esas zonas de la corteza más finas, seguidos de los que presentan el trastorno pero no la alteración en el gen, de los individuos sanos portadores de la variante y, por último, de los controles sanos sin la mutación.

El seguimiento de los niños que participaron en el estudio revelaron que las diferencias entre la anatomía cerebral de aquellos con y sin la variante fueron más pronunciadas en el desarrollo inicial y desaparecieron en los últimos años de la adolescencia.

Según los autores, los individuos con TDAH con la alteración tenían experimentaron una mejor progresión clínico y volvieron a ganar grosor en su corteza parietal derecha, un signo antes vinculado a mejores resultados y que resulta paralelo a la historia natural del TDAH cuando mejora con la edad.

Archives of General Psychiatry 2007;64:921-931