Un nuevo estudio firmado por investigadores de varios centros europeos ha confirmado que seis nuevas variantes genéticas incrementan el riesgo de desarrollar cardiopatía isquémica, hallazgo que constituye un paso adelante hacia la comprensión de cómo nuestro perfil genético contribuye al desarrollo de esta enfermedad.
La investigación se publica en la edición electrónica de "The New England Journal of Medicine" y se basa en el análisis del genoma de casi 2.000 pacientes con cardiopatía isquémica y de 2.000 controles sanos.
Los científicos encontraron que alteraciones en genes que se encuentran en los cromosomas 2, 6, 10 y 15, así como dos mutaciones en el cromosoma 1, se asocian a un elevado riesgo de cardiopatía isquémica e infarto de miocardio. También se ha confirmado la importancia de una variante localizada en el cromosoma 9, identificada anteriormente en un estudio independiente.
Según los autores, "no estamos hablando de variantes genéticas raras, sino de variantes muy frecuentes en nuestra población. Entre una cuarta parte y tres cuartas partes de los europeos blancos son portadores de ellas. Son muy importantes y explican una gran proporción de los infartos de miocardio que se registran".
New England Journal of Medicine 2007;10.1056/NEJMoa072366