En la investigación participaron 92 sujetos a lo largo de un período de 6 meses, a los que se midieron las concentraciones de NNK, uno de los carcinógenos más conocidos del tabaco.
Los participantes fumaban al inicio del estudio una media de 23,7 cigarrillos diarios. Se les pidió que redujeran un consumo en un 25% en las dos primeras semanas, un 50% en las dos semanas siguiente y un 75% o más a partir de entonces.
Los análisis de orina mostraron que aquellos que redujeron su consumo en un 55% y en un 90%, disminuyeron las concentraciones de NNK, respectivamente, en sólo un 27% y un 51%. Incluso aquellos fumadores que consiguieron al final fumar tan sólo dos cigarrillos diarios experimentaron una reducción de los niveles de la citada sustancia tan sólo del 46%.