Durante muchos años ha sido largamente evaluado que la exposición al sol puede inducir o exacerbar lesiones de piel con formas ciertas de lupus eritematoso. A pesar de la frecuencia de fotosensibilidad en estos pacientes, el mecanismo a partir del cual la radiación ultravioleta altera el curso patogénico de esta enfermedad aún permanece poco comprendido.
Luego del desarrollo de métodos de prueba estandarizados, un grupo de investigadores alemanes ya había demostrado en 1986 que las lesiones de piel en pacientes con lupus eritematoso pueden ser reproducidas experimentalmente a partir de las irradiaciones de rayos UBA y UVB.
En los últimos años, la fotoprueba ha recibido mucha atención como un modelo válido para estudiar la fotosensibilidad en diferentes formas de lupus eritematoso, así como los mecanismos patogénicos de estas enfermedad. Otras investigaciones también han conseguido hallar factores genéticos e inmunológicos asociados con la fotosensibilidad y han ayudado a identificar los pasos patofisiológicos comprometidos en la inducción de estas lesiones de piel.
Recientemente, el grupo inicial de investigadores alemanes ha presentado los resultados de la fotoprueba y sus correlaciones clínicas con datos que fueron recogidos de la observación de más de 400 pacientes que padecían diferentes formas de lupus eritematoso y han discutido acerca de los recientes avances en la fotoprueba provocada artificialmente.