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/ Published on April 6, 2005

Actividad docente

Formación para el formador médico

La motivación, la entrega y el esfuerzo que realizan los profesionales de la medicina que ejercen a su vez labores docentes en este campo, a menudo, se enfrenta a escollos difíciles de franquear que impiden un correcto desarrollo de su función y que pueden derivar en una situación de falta de preparación y de formación metodológica para hacer frente a los nuevos retos educativos.

Author: J. Sánchez

Index
1. Alcance de la docencia
2. Necesidades del docente

La docencia y la formación, junto a la investigación, son vertientes esenciales para los médicos, ya que contribuyen a desarrollar su perfil profesional. Los profesionales de la medicina están sometidos, cada vez más, a la exigencia social y profesional de una formación continuada durante toda su carrera. De hecho, al salir de la Facultad lo primero que hace un médico es ponerse en manos de otros colegas con mayor experiencia, tutores, que guían su aprendizaje en la práctica clínica y asistencial.

Al igual que ocurre con cualquier facultativo, el docente sanitario debe realizar una formación continua durante toda su carrera.

Pero, el médico docente no es tan sólo aquel que ejerce una tutoría de médicos en un centro de salud o en un hospital, con clases teóricas o mediante seminarios. José Manuel Iglesias Clemente, coordinador del Grupo de Trabajo de Carrera Profesional de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), resalta otro aspecto de esta labor de los profesionales médicos "muy importante", como el que, por ejemplo, surge todos los días en los centros de salud por intercambio de conocimientos entre unos y otros profesionales. "Uno hace docencia en cuanto a que es un modelo y un referente para los demás, tanto para los médicos en formación como para los más jóvenes y el resto de compañeros", ha declarado el Dr. Iglesias.

El experto en formación de médicos docentes y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), José Luis Bimbela, destaca que, además de la tutoría propiamente dicha, hay profesionales que ejercen una función docente "desde en las sesiones clínicas que se pueden hacer en los hospitales varias veces por semana, hasta en el trabajo de revisión de casos". Para el Dr. Bimbela, todos estos y otros momentos son ocasiones en las que se da la formación. En este sentido, "la actividad más eficaz es la que está relacionada con los problemas cotidianos de la práctica clínica", explica el Dr. Iglesias, quien añade que "si ésa es, por tanto, la formación más eficaz, la docencia que se produce entre unos y otros compañeros en el centro de salud, creo que habrá que estimular la misma", añade.

Los tutores deben mostrar unas condiciones determinadas para formar correctamente a los residentes.

En definitiva, el reconocimiento de la labor del docente en medicina va acompañada de un esfuerzo por un constante reciclaje, según Fernando Pérez Iglesias, secretario de la Asociación de Redes de Comisiones Docentes y Asesoras, quien afirma que "el tutor no se entiende como un puesto vitalicio, sino dentro de un marco de formación continua, de voluntad de ser tutor y de impulsar la docencia y la formación de los residentes y, al mismo tiempo, de autoevaluación y autocrítica para ir mejorando".

Necesidad de formar al docente

Al igual que ocurre con el médico, el docente sanitario debe realizar una formación continua durante toda su carrera. Se trata de una actividad que comienza cuando él mismo se está haciendo como profesional y que, a lo largo de los años, va depurando, con su propia práctica profesional y con su práctica como formador, señala Iglesias Clemente. Según explica el representante de la semFYC, "son necesarios conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos específicos" que se pueden adquirir de otros formadores. Sin embargo, en muchos casos, la transmisión de conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos que realiza el médico docente carece de una metodología educativa, elemento esencial a la hora de enseñar, según algunos expertos.

El Dr. Bimbela ha manifestado a este medio que los encargados de formar en el ámbito de la salud en España, ya sean tutores u otros profesionales, "son gente con una gran vocación, muy entregada, pero que, en verdad, no han tenido una formación específica en habilidades propiamente docentes".

La preocupación por la falta de preparación en formación docente de muchos médicos formadores también ha sido manifestada a este medio por José María Martínez Carretero, subdirector general del Instituto de Estudios de la Salud (IES), entidad que depende del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña.

Martínez Carretero considera que "uno de los problemas graves que tenemos en este país es que la docencia como ámbito científico está muy abandonada, los profesionales no consideran importante formarse en metodología docente", añade. Este experto constata que la formación de pre-grado y postgrado, también la continuada, "adolecen de que se realizan con metodologías demasiado tradicionales". Martínez cree necesario que los profesionales también se formen en metodología docente, no sólo en aspectos clínicos. Considera que los médicos "deben ser capaces de actuar como profesores, de mejorar esta tarea, para que en caso de que alguien les encarge ser profesor o tutor de estudiantes de medicina de postgrado o de formación continuada, utilice métodos docentes que estén más adaptados a la solución de problemas y no tanto a la clase magistral habitual".

Sobre esta idea también coincide el Dr. Bimbela, quien lamenta que en el ámbito sanitario "aún se dan con mucha frecuencia intervenciones pretendidamente educativas que ponen especial énfasis en lo que es toda una clase magistral, a pesar de que ésta es una metodología poco favorecedora del aprendizaje". Considera que lo importante es que la lección teórica vaya acompañada de una parte en la que el alumno aplique, cuestione y trabaje la información que previamente ha recibido. "Sin esa parte, es difícil que luego se pueda realmente hablar de un aprendizaje en el buen sentido del término, es decir, aprender y, por tanto, modificar formas de hacer y formas de abordar", afirma el experto de la EASP.

Metodología

Aun así, el subdirector general del IES reconoce que últimamente se han producido avances notables en este sentido, "sobre todo en el postgrado, con la aparición de la figura del tutor en la formación de médicos residentes, que es una herramienta fundamental". En definitiva, José María Martínez sugiere que "todo el mundo reciben formación en metodología docente", pero especifica que los médicos que tienen una tarea como tutores en formación de residentes "deberían recibir una formación más especializada como tutores". Precisamente, el profesionalismo de la figura del tutor en la docencia médica centró algunas de las conclusiones del recientemente celebrado XVI Congreso de la Sociedad Española de Educación Médica (SEDEM), de entre las que resalta la que indica que "la profesionalización del tutor es la expresión del desarrollo de un trabajo hecho con rigor, con la metodología e instrumentos adecuados".

Otra de las conclusiones del último Congreso de SEDEM manifiesta "la necesidad que tienen los tutores de formarse en metodología docente y en el uso de instrumentos evaluativos que sean aplicables en su ámbito de acción".

La realidad plantea que las iniciativas y estándares en la formación de los médicos docentes se encuentran hoy por hoy muy dispersos, y es la vocación y también el desamparo las constantes que acompañan en la mayoría de los casos a estos profesionales. Los expertos coinciden en señalar que no existe en España un sistema homogéneo para la formación del médico docente, tampoco existe un acceso homogéneo a esta formación, ya que depende de muchos factores. Por otra parte, la exigencia y regulación de la acreditación docente no está extendida a todas las especialidades ni es homogénea en el ámbito de las comunidades autónomas.

El experto en actualización docente de Medicina de Familia, Juan Manuel Mendive, considera que debería regularse la formación de los formadores por iniciativa de la Administración y "crear un marco legal que refuerce la figura del médico docente, ya que actualmente está lleno de debilidades". Mendive cree que es necesario que los tutores acrediten unas condiciones determinadas para poder formar correctamente a los residentes. José Luis Bimbela, por su parte, añade que uno de los obstáculos que los médicos docentes se encuentran a la hora de formase es que "no hay una buena oferta al respecto, hay pocos cursos que sean de formación de formadores como tales y la poca oferta que hay en esta línea no siempre tiene la calidad que debería tener". Bimbela asegura que algunos cursos que llevan el título de ‘formación de formadores’ luego se convierten en una serie de charlas magistrales. "No puede ser que un curso de formación de formadores se convierta en un conjunto de cinco charlas magistrales, porque es algo absolutamente incoherente", asegura este especialista. Vista la importancia de la formación del médico docente, el Instituto de Salud Carlos III, a través de la Escuela Nacional de Sanidad, puso en marcha a finales de 2002 el Departamento de Metodología Docente y Gestión de la Educación en Ciencias de la Salud, con el objetivo de facilitar la formación en metodología docente sanitaria a los centros y unidades del Sistema Nacional de Salud, así como a todos aquellos centros vinculados con la formación en este ámbito.

Algunas comunidades autónomas ya han comenzado a dar pasos en firme para regular los requisitos que se deben exigir a los docentes.

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