Los protagonistas de la adquisición de conocimientos en la farmacología social, son: 1) profesionales de la salud (estrictos: médico, enfermería, farmacia, veterinaria). 2) otros muchos profesionales (que están relacionados indirectamente con el medicamento). Digamos que la farmacología social se fundamenta en equipos de tipo interprofesional, entre lo cuales podríamos incluir: farmacólogo, médico de Atención Primaria, médico especialista, farmacéutico, veterinario, biólogo, académico, sociólogo, educador, legislador, estadístico, orientador escolar, mediador social, experto en base de datos de pacientes, economista, coordinador de servicios médicos comunitarios, etnofarmacólogo, periodista (prensa escrita, radio, TV, Internet), político, asistente social, gestor de organización del consumidor, profesional de la salud pública, farmacéutico de hospital, epidemiólogo, enfermera, antropólogo, informática médica, especialista en medio ambiente, abogado, maestro, psicólogo, químico del medio ambiente, experto de la industria farmacéutica, documentalista bibliográfico, psiquiatra, experto en e-learning, etc.
Por lo que antecede, se puede deducir que la farmacología social mide las consecuencias del uso del medicamento en el marco de la salud pública, esto es, comprometiéndose con el individuo y la sociedad, en la mejora de la prestación de cuidados médicos, documentando a la Administración, y a la industria farmacéutica. Aporta conocimiento para el buen uso de los medicamentos: optimiza resultados, disminuye riesgos, genera valor añadido a los medicamentos, implementa la metodología de investigación que utiliza así como la propia, participa y colabora en los procesos del desarrollo de fármacos y genera sistemas de alerta.
En la Figura 1 se trata de simplificar el lugar del medicamento comercializado y sus coordenadas. Situado en el centro de un triángulo equilátero, éste se relaciona con sus vértices que están ocupados por los profesionales sanitarios, la Administración y la industria farmacéutica, de tal manera que entre los mismos hay una relación vectorial bidireccional.
El paciente o el usuario del medicamento se representa también en cada vértice pero con pesos diferentes: mientras que es máxima para la Administración que ha de velar por la salud pública de todos los ciudadanos, es inferior para los profesionales sanitarios y mucho más distante está la industria farmacéutica que investiga y comercializa medicamentos. La sociedad está representada de forma manifiesta en todo el entorno del medicamento, en todas las interacciones que se generen entre los vértices que afecten a la salud del individuo y de la comunidad, y a los cuidados médicos.

Publicado el 31 de enero de 2006
Análisis
Farmacología social
La disciplina que estudia el medicamento comercializado y su entorno.
Autor/a: IntraMed
Los protagonistas de la adquisición de conocimientos en la farmacología social, son: 1) profesionales de la salud (estrictos: médico, enfermería, farmacia, veterinaria). 2) otros muchos profesionales (que están relacionados indirectamente con el medicamento). Digamos que la farmacología social se fundamenta en equipos de tipo interprofesional, entre lo cuales podríamos incluir: farmacólogo, médico de Atención Primaria, médico especialista, farmacéutico, veterinario, biólogo, académico, sociólogo, educador, legislador, estadístico, orientador escolar, mediador social, experto en base de datos de pacientes, economista, coordinador de servicios médicos comunitarios, etnofarmacólogo, periodista (prensa escrita, radio, TV, Internet), político, asistente social, gestor de organización del consumidor, profesional de la salud pública, farmacéutico de hospital, epidemiólogo, enfermera, antropólogo, informática médica, especialista en medio ambiente, abogado, maestro, psicólogo, químico del medio ambiente, experto de la industria farmacéutica, documentalista bibliográfico, psiquiatra, experto en e-learning, etc.
Por lo que antecede, se puede deducir que la farmacología social mide las consecuencias del uso del medicamento en el marco de la salud pública, esto es, comprometiéndose con el individuo y la sociedad, en la mejora de la prestación de cuidados médicos, documentando a la Administración, y a la industria farmacéutica. Aporta conocimiento para el buen uso de los medicamentos: optimiza resultados, disminuye riesgos, genera valor añadido a los medicamentos, implementa la metodología de investigación que utiliza así como la propia, participa y colabora en los procesos del desarrollo de fármacos y genera sistemas de alerta.
En la Figura 1 se trata de simplificar el lugar del medicamento comercializado y sus coordenadas. Situado en el centro de un triángulo equilátero, éste se relaciona con sus vértices que están ocupados por los profesionales sanitarios, la Administración y la industria farmacéutica, de tal manera que entre los mismos hay una relación vectorial bidireccional.
El paciente o el usuario del medicamento se representa también en cada vértice pero con pesos diferentes: mientras que es máxima para la Administración que ha de velar por la salud pública de todos los ciudadanos, es inferior para los profesionales sanitarios y mucho más distante está la industria farmacéutica que investiga y comercializa medicamentos. La sociedad está representada de forma manifiesta en todo el entorno del medicamento, en todas las interacciones que se generen entre los vértices que afecten a la salud del individuo y de la comunidad, y a los cuidados médicos.