La falsificación de fármacos aumentó en un 60% en todo el mundo en 2003, según informó el director del Instituto de Seguridad Farmacéutica de Virgina (Estados Unidos), Thomas Kubic. Esta situación afectó a un total de 297 productos y dio lugar a 327 incidencias en todo el mundo.
Kubic aseguró que "en todo el mundo se produce tráfico ilegal de medicamentos, por lo que una de las respuestas de la industria ante esto es reforzar la coordinación en colaboración con los gobiernos para así proteger la salud de los ciudadanos".
Este experto participó en la mesa redonda sobre "Acceso a medicamentos seguros y efectivos" de la XXII Asamblea General de la International Federation of Pharmaceutical Manufacturers Associations (IFMPA), que se celebra en Barcelona.
En EE.UU., "la falsificación de fármacos ha aumentado en un 75%", por lo que la FDA "ha creado un equipo de trabajo para evitar que estos productos lleguen a los pacientes", aseguró el vicepresidente ejecutivo de US Pharmacopoeia de Rockville, Roger Williams.
Una de las causas de este aumento es que la falsificación de medicamentos es una actividad delictiva de bajo riesgo. Estudios realizados en el Reino Unido señalan que la policía está más atenta a la circulación de drogas ilegales que a detectar fármacos falsificados.
Los medicamentos ilegales pueden poner en riesgo la salud de la población porque incluyen "un principio activo equivocado, hay más o menos dosis de la adecuada o simplemente tienen las sustancias correctas pero no se liberan en la sangre", señaló Williams.
Ante esta situación, el secretario ejecutivo del Consejo Nacional sobre el Sida en Senegal, Ibrahim Ndoye, apostó por realizar "controles periódicos a los fármacos, auditorías por parte de los laboratorios y estudios aleatorios a todo tipo de medicamentos".
Por su parte, el director del Centro de Investigación Farmacéutica de la Universidad de Temple en Filadelfia, Albert Wertheimer, citó como problemas la falta de adecuación de los tratamientos a las enfermedades, la intervención de las oficinas de farmacia para ajustar las dosis o los errores en la administración de fármacos.
Por ello, apostó por la necesidad de profundizar en la educación de los pacientes y en la formación continuada de los médicos y del personal sanitario. Respecto a la aprobación de fármacos, aseguró que en algunos países se realiza para un tiempo específico y posteriormente se revisa la efectividad de los productos.
Otro de los aspectos que se debatieron durante la reunión fue el derecho a la información del paciente. Al respecto, el director general de la Fundación Biblioteca Josep Laporte de Barcelona, Albert Jovell, consideró que la relación entre el médico y el paciente debe ser "fluida y cordial".
Jovell defendió el hecho de que el enfermo "reciba información" que "le permita elegir y poder tomar decisiones sobre su patología", aunque ello "no debe implicar que la asistencia sanitaria acabe siendo impulsada por los consumidores".
Por su parte, la presidenta de la Asociación Europea de Asociaciones Neurológicas, Mary Baker, apostó por informar más a los enfermos sobre su diagnóstico, para que éstos "participen más en la gestión del tratamiento y de su propia enfermedad".