La justicia cordobesa ordenó a una aseguradora de riesgos laborales a pagar la operación para restituirle el ojo derecho a un obrero que lo había perdido en su primer día de trabajo. Además, la ART deberá proveerle la prótesis, hacerse cargo de los gastos de rehabilitación y recalificarlo profesionalmente.
Mauricio César Arese, el titular de la Cámara Séptima del Trabajo de Córdoba, consideró que una simple indemnización no era suficiente en el caso de Carlos Ariel Ortiz, un muchacho de 27 años, soltero, que el 13 de abril de 2004 sufrió la pérdida total de su ojo derecho, cuando una esquirla de metal le perforó el globo ocular mientras manipulaba una amoladora en una obra en construcción.
En los fundamentos de su fallo, el juez concluyó que "es evidente la dificultad que un trabajador tiene cuando se presenta a solicitar trabajo en las condiciones deplorables que presenta el rostro del actor", a partir de lo cual enumera los pasos que deberá seguir la empresa para rehabilitar al obrero afectado.
Arese ordenó a la aseguradora, bajo apercibimiento de sanciones administrativas y penales, "la reinserción de Ortiz al puesto de trabajo que ocupaba en el mismo establecimiento; y de no ser posible, se evaluará a través de las habilidades del obrero reinsertarlo en otro puesto de trabajo".
La abogada defensora del muchacho, Martha Manicero de Paoloni, le dijo a Clarín que "es la primera vez que se interpretan, en forma íntegra, las consecuencias derivadas de un accidente laboral, legislado por la ley 24.557 que se refiere a Riesgos de Trabajo".
Publicado el 7 de junio de 2006
Indemnizarán a un obrero
Fallo contra una aseguradora laboral
En Córdoba
La justicia cordobesa ordenó a una aseguradora de riesgos laborales a pagar la operación para restituirle el ojo derecho a un obrero que lo había perdido en su primer día de trabajo. Además, la ART deberá proveerle la prótesis, hacerse cargo de los gastos de rehabilitación y recalificarlo profesionalmente.
Mauricio César Arese, el titular de la Cámara Séptima del Trabajo de Córdoba, consideró que una simple indemnización no era suficiente en el caso de Carlos Ariel Ortiz, un muchacho de 27 años, soltero, que el 13 de abril de 2004 sufrió la pérdida total de su ojo derecho, cuando una esquirla de metal le perforó el globo ocular mientras manipulaba una amoladora en una obra en construcción.
En los fundamentos de su fallo, el juez concluyó que "es evidente la dificultad que un trabajador tiene cuando se presenta a solicitar trabajo en las condiciones deplorables que presenta el rostro del actor", a partir de lo cual enumera los pasos que deberá seguir la empresa para rehabilitar al obrero afectado.
Arese ordenó a la aseguradora, bajo apercibimiento de sanciones administrativas y penales, "la reinserción de Ortiz al puesto de trabajo que ocupaba en el mismo establecimiento; y de no ser posible, se evaluará a través de las habilidades del obrero reinsertarlo en otro puesto de trabajo".
La abogada defensora del muchacho, Martha Manicero de Paoloni, le dijo a Clarín que "es la primera vez que se interpretan, en forma íntegra, las consecuencias derivadas de un accidente laboral, legislado por la ley 24.557 que se refiere a Riesgos de Trabajo".