Noticias médicas

/ Publicado el 14 de noviembre de 2005

Educación y atención médica

Extienden plan educativo a niños en hospitales

Son niños que dejaron su escuela a causa de una enfermedad. Su salón de clases y sus maestros fueron cambiados por una cama de un hospital y por médicos.

Les gustaría regresar a su vida escolar, pero no pueden porque es tal su gravedad que tienen que estar internados. Tal fue el caso del pequeño Gerardo, cuyo daño a su riñón le provocó que tuviera que estar conectado a una máquina de hemodiálisis hasta cuatro veces a la semana.

Ayer, Reyes Tamez le entregó personalmente su certificado de término de secundaria gracias al programa "Sigamos aprendiendo en el Hospital", que comenzó hace más de un año en el hospital Darío Fernández del ISSSTE y que ahora se ha extendido a 25 hospitales no sólo de este instituto, sino también de la Secretaría de Salud en 12 estados del país.

Su creadora, Teresa Madruga de González, esposa del director general de este instituto, Benjamín González Roaro, dijo que esta idea nació de los propios niños enfermos que pedían volver a sus aulas de clase, pero por su padecimiento no podían.

Gerardo, enfermo de un riñón, quien ayer hizo llorar a Marta Sahagún de Fox y algunos asistentes admite que "fue difícil tener que estudiar y estar en el hospital. A veces las maestras iban hasta mi cama para que no perdiera clases; hubo ocasiones en que me sentía muy mal, pero no dejaba de estudiar, sólo así pude terminar mi secundaria". Por eso, expuso, no entiendo a la gente que se droga, se emborracha o se quita la vida, cuando aquí estamos enfermos que todos los días luchamos por vivir.

"Gracias a Dios, yo estoy trasplantado; mi mamá me dio uno de sus riñones. Ahora falta mi hermano que requiere un órgano y no hay donadores. Mi mamá, qué diera por donar su otro riñón para salvar a mi hermano, pero no puede".

Llorando dijo: "No entiendo por qué la gente es tan inculta y piensa que al morirse tiene que llevarse todos sus órganos para poder entrar al cielo, ¿qué no saben que a lo mejor al donar un órgano se les abre más rápido las puertas del cielo?".

La primera dama acarició la cara del niño, le limpió sus lágrimas y después se soltó a llorar. Julio Frenk Mora, secretario de Salud, dijo que las profesiones más nobles es la de médicos y maestros. 

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