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/ Published on June 10, 2003

Sistema de clasificación basado en la motilidad

¿Existe realmente el Síndrome del Intestino Irritable?

Existe la controversia sobre continuar con el uso de los criterios sintomáticos para su diagnóstico o usar los criterios basados en los trastornos de la motilidad intestinal.

Author: Dr. Whitehead WE

Fuente: Gastroenterology 2003 Mar;124(3):598

Index
1. Desarrollo
2. Bibliografía

William E. Whitehead, editor asociado de la revista Gastroenterology (1) ha planteado una duda respecto del Sindrome del Intestino Irritable (SII). En el nº 124 de esa publicación, se pregunta: "¿Existe realmente el Sindrome del Intestino Irritable?".

Whitehead se refiere a las reacciones que ha provocado el nuevo Sistema de Clasificación Basado en la Motilidad (Motility-Based Classification System) presentado el año pasado en el World Congress of Gastroenterology, llevado a cabo en Bangkok. Esa clasificación, dice, presentada por David Wingate (2) en el J Gastroenterol Hepatol 2002;17:S1-S14), propone una taxonomía nueva para los trastornos de la motilidad sobre la base de patrones motores anormales o un tiempo de tránsito anormal. La mayor parte de la clasificación fue aceptada, reafirmándose la ya existente referida al reflujo gastroesofágico, la acalasia, la gastroparesia y la constipación por tránsito lento, para los cuales hay marcadores objetivos.

La controversia surgió, dice Whitehead, por la omisión de 2 de los diagnósticos más comunes en la práctica clínica, el SII y la dispepsia funcional. El grupo de trabajo estableció que "esos dos términos son..... análogos a frases tales como ´mal tiempo¨." "Su significado amplio se comprende bien pero no tiene precisión suficiente para identificar otras cohortes de paciente con otros síntomas en el abdomen superior e inferior, dicen." Ellos rechazan el diagnóstico basado solamente en criterios sintomáticos y basan su clasificación en "la detección de patrones motores anormales".

Como sustituto del SII, el equipo de investigadores propone una entidad nueva, la ¨"dismotilidad entérica," caracterizada por anormalidades de la motilidad en el intestino delgado que son sugestivas de anormalidades neuropáticas o miopáticas pero que no cumplen con los criterios diagnósticos para entidades reconocidas como una seudobstrucción intestinal. Ellos reconocen que la manometría intestinal se usa poco en los pacientes clasificados como SII, pero especulan que si fuese realizada con mayor frecuencia se podrían demostrar anormalidades manométricas.

En opinión del editor, esta recomendación va mucho más allá. Sería ideal poder identificar criterios objetivos para el diagnóstico de trastornos de la motilidad (y los trastornos gastrointestinales funcionales que no corresponden a trastornos de la motilidad). Sin embargo, dice, un gran número de pacientes tiene síntomas que no se explican por ninguna de las pruebas objetivas disponibles en la actualidad. Sobre todo, la historia de la medicina indica la utilidad de identificar al grupo de síntomas que se pueden asociar con cada uno de esos cuadros  y tratarlos como si identificaran un proceso patológico subyacente: esto brinda una base para la acumulación de experiencia sobre los beneficios de tratamientos empíricos y brinda un punto de partida para identificar a los mecanismos fisiopatológicos y por lo tanto, hacer tratamientos más específicos. Las enfermedades infecciosas fueron identificadas primero de este modo como así los trastornos psiquiátricos.

"El equipo de trabajo de Wingate ignoró una parte importante de la evidencia empírica que sustenta los criterios sintomáticos Rome II para el SII, lo cual fue rechazado. Esto puede haber ocurrido porque ellos  limitaron las citaciones de las publicaciones a las evidencias que avalan sus conclusiones.

Según Whitewhead, existen trabajos que reafirman los criterios Rome II3 y otro estudio que habla de la hipersensibilidad visceral,4 que son valederos para sustentar el diagnóstico clínico de SII. Por lo tanto, dice, existe una clara convergencia entre este indicador objetivo, la hipersensibilidad visceral, y el diagnóstico realizado por los criterios Rome.

Otra razón para ser cauteloso en el rechazo de los criterios sintomáticos para el diagnóstico de SII a favor de las anormalidades de la motilidad mediante la definición de la dismotilidad entérica es que esas anormalidades son menos objetivas que lo que ofrece el informe del grupo de trabajo. Los límites de la motilidad del intestino delgado observados en los individuos asintomáticos son amplios, no habiéndose establecido los límites de normalidad. En general, las pruebas de motilidad recomendadas por el equipo de trabajo para hacer el diagnóstico de dismotilidad intestinal son costosas, invasivas y no están disponibles para la mayoría de los médicos.

Por estas razones, dice Whitehead, urge que el World Congress Manifesto sea tomado solamente como un llamado a realizar más investigaciones sobre biomarcadores que identifiquen los trastornos gastrointestinales funcionales, y que los médicos deben continuar basándose en criterios sintomáticos validados hasta que se disponga de los mencionados biomarcadores.

Traducción y comentario: Dra. Marta Papponetti. Editora responsable de Medicina Interna de Intramed. Especialista en Medicina Interna. Docente Autorizada de la Universidad de Buenos Aires.