Noticias médicas

/ Publicado el 22 de agosto de 2007

Abrirán un centro de entrenamiento

Estudian un sistema que reemplazaría la visión por el tacto

Utiliza la sensibilidad táctil de la lengua.

Un dispositivo experimental que se está desarrollando en los Estados Unidos ayudaría a las personas ciegas a orientarse sin la ayuda de un bastón o un perro guía, y hasta a identificar objetos y palabras escritas a través de la lengua.

Con el apoyo del Rotary Club, en octubre próximo se abrirá un centro de entrenamiento en nuestro país para que argentinos, uruguayos y chilenos puedan conocer de qué se trata esta nueva tecnología.

El diseño final del dispositivo consta de una cámara de video montada sobre anteojos que envía las imágenes a una computadora portátil. Esta transforma esa información visual en impulsos eléctricos que envía a un sensor del tamaño de una estampilla con 144 microelectrodos que la persona coloca sobre la lengua, cuya humedad favorece la transmisión de impulsos nerviosos. Luego, el sensor transmite esos impulsos como vibraciones que llegan hasta el cerebro, donde se decodifican y se transforman en imágenes.

Las pruebas preliminares realizadas hasta ahora en voluntarios ciegos en el laboratorio del Departamento de Ortopedia y Rehabilitación de la Universidad de Wisconsin indican que las personas pudieron ubicarse espacialmente, coordinar el movimiento del cuerpo con la información proporcionada por el dispositivo al caminar por una habitación e identificar contrastes entre objetos y formas distintas, como cuadrado y círculo, o alto y bajo.

A kilómetros de distancia, el Rotary Club de Neuquén ya realizó las primeras pruebas de una versión no tan compacta del dispositivo, con la cámara sujeta a la frente y el dispositivo con el software que traduce las imágenes en impulsos dentro de una mochila o colgado al cuello. Comenzó investigando con la piel del abdomen y la espalda, pero la lengua tiene varias ventajas: permanece húmeda, lo que ayuda a la transmisión de impulsos nerviosos; tiene Ph estable, y es muy sensible, no se descama.

"No se trata de magia, sino de reemplazar el ojo humano por una cámara que envía las imágenes a un procesador, que transforma esa energía lumínica en impulsos eléctricos que la lengua recibe y envía por la vía nerviosa al cerebro", explicó el doctor Juan Carlos Bolan, asesor médico del Programa Visión 2005 del Rotary Club de Neuquén.

Esa teoría pertenece al doctor Paul Bach-y-Rita, un rotario mexicano que durante tres décadas estudió y desarrolló este dispositivo en la Universidad de Wisconsin. En 2006 falleció y su esposa legó los derechos del desarrollo a la universidad y la empresa Wicab, que este año capacitaron a los entrenadores que a partir del 31 de octubre próximo trabajarán en el Centro de Instrucción y Capacitación que se instalará en el hospital de Villa El Chocón.

"A partir de las pruebas que ya realizamos, las personas con ceguera congénita perciben las imágenes a través de su cerebro, que traduce los impulsos que recibe", señaló Alberto Pesiney, director del programa rotario que se presenta hoy, a las 20.30, en el Rotary Club Los Andes y Paternal (informes: (011) 4643-1539 o 15 4078-9953).

Sin embargo, según el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, aunque "la interfaz máquina-humano en pacientes con déficits neurológicos es un tema fascinante, importante y que debe investigarse, en el caso de este método se necesitan más datos sobre su eficacia clínica. Todavía no hay muchos datos [publicados] de su efectividad clínica".

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

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