El virus A H1N1 recurre a un grupo genético expandido entre diversas especies animales, entre ellas la humana, para infectar a hospederos de varias de ellas, afirmó Antonio Lazcano Araujo, investigador y profesor de la Faculta de Ciencias.
"En la dinámica genética de este nuevo microorganismo creemos que hay un genotipo expandido entre hospederos de diferentes animales, proceso que estudiaremos si ocurre también con el rotavirus", precisó el académico en la mesa redonda Virus A H1N1 y Epidemia. Un análisis Evolutivo, efectuada en el Auditorio Alberto Barajas de la mencionada entidad universitaria.
En el encuentro, moderado por Layla Michán, de la Facultad de Ciencias, también participaron Susana Magallón, del Instituto de Biología, y Lorenzo Segovia, del Instituto de Biotecnología, quienes presentaron un resumen del trabajo conjunto que durante la reciente emergencia epidemiológica realizó un grupo de 17 científicos mexicanos, varios de ellos de la UNAM.
Lazcano explicó que la intención fue estudiar ese nuevo patógeno desde una perspectiva evolutiva, lo que permite entender su gran capacidad de variabilidad y mutación, además de ofrecer un punto de vista distinto del médico y epidemiológico.
En su exposición, Lorenzo Segovia especificó que hicieron un análisis estructural de las proteínas del virus y una micrografía que les permitió distinguir en el germen una capa exterior compuesta de lípidos y una parte interior con material genético conformada por ARN de una sola hebra.
Primero buscamos un molde de proteína homóloga al que estudiamos, y después utilizamos un modelado para acercarnos los más posible a como es su conformación, refirió el especialista.
Dos proteínas para infectar
Los científicos profundizaron en las funciones de dos proteínas del virus: la hemaglutinina, a la que se refiere la H en su nombre, y la neuraminidasa, a la que corresponde la N de A H1N1. Ambas formas parte de la envoltura del patógeno.
Se eligieron esas dos macromoléculas de aminoácidos porque son fundamentales en el proceso de infección. La hemaglutinina reconoce a las células blanco y se pega a los receptores de sus membranas, sin la que no ocurre la infección, detalló Segovia.
Los expertos encontraron que el germen A H1N1 tiene 21 diferencias a nivel de aminoácidos (sustancias constituyentes de las proteínas) respecto de la hemoglutina presente en otras influenzas.
La hemaglutina se clava en la célula del hospedero y queda atrapada. Luego entra en actividad la neuraminidasa, enzima que corta los ácidos siálicos de la superficie infectada y libera el virus en otras células, garantizando su expansión, añadió.
El investigador del Instituto de Biotecnología explicó que la neuraminidasa es el blanco del fármaco Oseltamivir, que inhibe la acción de esa enzima, evitando su diseminación. Aunque el problema es que la neuraminidasa ya creó resistencia a dos fármacos; uno de ellos es el ya mencionado, advirtió.
Mutaciones frecuentes
Los investigadores utilizaron modelos tridimensionales para ubicar regiones del virus que no tienen variaciones en su proceso evolutivo, y otras con mutaciones puntuales, como el cambio de un aminoácido por otro.
Así, descubrieron que el nuevo patógeno tiene ácido glutámico y que las mutaciones puntuales hacen que el genoma de ARN viral evolucione al menos un millón de veces más rápido que un genoma de ADN, aclaró Lazcano Araujo.
Las partes conservadas de las proteínas son las que menos se modifican y las que pueden servir para desarrollar vacunas más eficaces, añadió. En los modelos tridimensionales se identificaron las zonas donde la neuraminidasa produce mutaciones, que se traducen en resistencia a antivirales.
Un arbol filogenético
En su ponencia, Susana Magallón presentó una detallada relación entre los virus A H1N1 aparecidos en México, Europa, Nueva Zelanda y cuatro entidades de Estados Unidos: California, Texas, Nueva York y Ohio.
Se obtuvieron las secuencias de cinco de los ocho genes que tiene el virus y se realizaron búsquedas bioinformáticas con una técnica llamada BLAST, que identifica cepas parecidas.
Luego de reunir las cepas más semejantes, se analizaron cien secuencias que había en bases de datos públicas y se estudiaron mil 500 genes de las dos proteínas principales, indicó la experta.
Se encontraron que todas las ramas del virus que infectan al ser humano están muy ligadas, y que los parientes más cercanos de la hemaglutina los tienen los cerdos asiáticos y estadounidenses. En tanto, los parientes más cercanos de la neuraminidasa se localizan en puercos de Europa.
Es difícil que el virus haya surgido en México, consideró la investigadora, quien mostró relaciones filogenéticas que ubican, de forma simultánea, al nuevo virus en varias regiones del mundo.
Importancia de las variaciones
Como conlusión, Antonio Lazcano destacó que el germen tiene una gran velocidad de replicación y mutación. Es importante estar pendiente de estas variaciones y tener una estrecha vigilancia epidemiológica para detectar la resistencia al medicamento. No hay que austarse ante la capacidad evolutiva de estos microorganismos, sin embargo debe incluirse en los análisis, advirtió.
Susana Magallón agregó que otro problema que se revelo con la contingencia sanitaria es que las autoridades no saben con qué recursos humanos y tecnológicos cuenta el país. En México hay especialistas y equipos de análisis, sólo falta quienes son y en dónde están, concluyó.