Un estudio israelí señala que las mujeres jóvenes expuestas a más de una experiencia traumática en la vida deberían ser consideradas un grupo de riesgo y tratadas adecuadamente.
Un nuevo estudio, coordinado por la Ben-Gurion University of the Negev (Israel), respalda la interacción entre las experiencias dolorosas, el estrés psicológico y el cáncer de mama, según informa la revista de “BMC Cancer”.
"Las mujeres jóvenes expuestas a más de una experiencia traumática en la vida deberían ser consideradas un grupo de riesgo del cáncer de mama y tratadas adecuadamente", ha manifestado la autora principal del estudio, la Dra. Ronit Peled.
El equipo dirigido por la Dra. Peled estudió a 255 mujeres menores de 45 años con diagnóstico de cáncer de mama y las comparó con 367 mujeres sanas de la misma edad.
El equipo evaluó la interacción entre el cáncer de mama y experiencias traumáticas, como la muerte de un progenitor, un familiar cercano o la pareja, o el divorcio de los padres antes de los 20 años, así como experiencias de leve a moderadamente dolorosas, como la separación de una pareja, la pérdida del trabajo, una crisis económica o una enfermedad grave de un familiar cercano.
Tras corregir variables con sesgo potencial, el análisis reveló una asociación positiva entre la exposición a más de una experiencia traumática y el cáncer de mama.
Para esas mujeres, el riesgo de cáncer aumentó un 62%. "La exposición a una sola experiencia no fue suficiente", indicó la Dra. Peled.
Comparadas con las mujeres sanas, aquellas con cáncer mamario tuvieron también niveles significativamente más altos de depresión y más bajos de felicidad y optimismo, según distintas escalas de evaluación. Asimismo, los resultados mostraron una relación negativa entre la felicidad, el optimismo y el cáncer de mama.
Los sentimientos generales de felicidad y optimismo parecían proteger del cáncer de mama, destacó la Dra. Peled. "Cuanto más feliz esté y más optimista se sienta sobre su vida, menos probabilidad tendrá una mujer de desarrollar cáncer de mama", finalizó la autora.
Publicado el 21 de septiembre de 2008
Estudio israelí
Estrés psicológico y riesgo de cáncer de mama en mujeres jóvenes
Mujeres jóvenes expuestas a más de una experiencia traumática en la vida.
Fuente: BMC Cancer 2008;8:245
Un estudio israelí señala que las mujeres jóvenes expuestas a más de una experiencia traumática en la vida deberían ser consideradas un grupo de riesgo y tratadas adecuadamente.
Un nuevo estudio, coordinado por la Ben-Gurion University of the Negev (Israel), respalda la interacción entre las experiencias dolorosas, el estrés psicológico y el cáncer de mama, según informa la revista de “BMC Cancer”.
"Las mujeres jóvenes expuestas a más de una experiencia traumática en la vida deberían ser consideradas un grupo de riesgo del cáncer de mama y tratadas adecuadamente", ha manifestado la autora principal del estudio, la Dra. Ronit Peled.
El equipo dirigido por la Dra. Peled estudió a 255 mujeres menores de 45 años con diagnóstico de cáncer de mama y las comparó con 367 mujeres sanas de la misma edad.
El equipo evaluó la interacción entre el cáncer de mama y experiencias traumáticas, como la muerte de un progenitor, un familiar cercano o la pareja, o el divorcio de los padres antes de los 20 años, así como experiencias de leve a moderadamente dolorosas, como la separación de una pareja, la pérdida del trabajo, una crisis económica o una enfermedad grave de un familiar cercano.
Tras corregir variables con sesgo potencial, el análisis reveló una asociación positiva entre la exposición a más de una experiencia traumática y el cáncer de mama.
Para esas mujeres, el riesgo de cáncer aumentó un 62%. "La exposición a una sola experiencia no fue suficiente", indicó la Dra. Peled.
Comparadas con las mujeres sanas, aquellas con cáncer mamario tuvieron también niveles significativamente más altos de depresión y más bajos de felicidad y optimismo, según distintas escalas de evaluación. Asimismo, los resultados mostraron una relación negativa entre la felicidad, el optimismo y el cáncer de mama.
Los sentimientos generales de felicidad y optimismo parecían proteger del cáncer de mama, destacó la Dra. Peled. "Cuanto más feliz esté y más optimista se sienta sobre su vida, menos probabilidad tendrá una mujer de desarrollar cáncer de mama", finalizó la autora.