Los autores evaluaron las dos estrategias de TMS (alta y baja frecuencia) en 60 pacientes ambulatorios con depresión mayor que habían fracasado en dos cursos con fármacos antidepresivos. A las dos semanas, las puntuaciones de depresión se redujeron en los pacientes sometidos a esta terapia, y a las cuatro semanas la mejoría fue del 48% en ambos grupos de tratamiento.
Según los autores, los resultados sitúan la TMS a la misma altura en efectividad que la terapia electroconvulsiva.