Un nuevo estudio pone de manifiesto las ventajas de no fumar, beber alcohol moderadamente, seguir una dieta sana, tener un peso normal y practicar ejercicio
Un estudio publicado en el último número de "Archives of Internal Medicine" por un equipo del Brigham and Women's Hospital de Boston, muestra que las mujeres que tienen un estilo de vida sano reducen significativamente su riesgo cerebrovascular.
La investigación confirma que aquellas que no fuman, beben alcohol de forma moderada, practican ejercicio, mantienen un peso sano y siguen una dieta saludable tienen menos probabilidades de experimentar un ictus isquémico –aunque no de un ictus hemorrágico- que aquellas féminas que no siguen estos hábitos.
Los autores analizaron datos de 37.636 mujeres de 45 años o más, participantes en el Women's Health Study. A lo largo de un período de seguimiento de 10 años se registró un total de 450 ictus, en su mayor parte isquémicos.
Los investigadores utilizaron un baremo para determinar el índice de estilo de vida, atendiendo a consumo de tabaco, alcohol, ejercicio, peso y dieta. Las que obtuvieron puntuaciones más altas, es decir, las que seguían hábitos más sanos, presentaron 55% menos probabilidades de experimentar un ictus respecto a las que obtuvieron puntuaciones más bajas.
En relación con el ictus isquémico, el riesgo entre las de hábitos más sanos fue un 71% menor.
La disminución del riesgo asociada al estilo de vida fue evidente a todas las edades, incluso teniendo en cuenta otros factores biológicos que afectan al riesgo cerebrovascular, como la hipertensión arterial, la diabetes o la hipercolesterolemia.
Archives of Internal Medicine 2006;166:1403-1409