Investigadores de la Universidad de Michigan establecieron un protocolo con el fin de estimular el uso de estatinas, comenzando el tratamiento en el momento en que el paciente intervenido del corazón recibe el alta hospitalaria y es enviado a casa.
Comprobaron que en un grupo de 201 pacientes en los que se aplicó este protocolo un 60% tuvieron más probabilidades de ser tratados con una estatina al salir del hospital que otro grupo de 202 individuos.