Un portavoz de esta administración, Bill Pierce, señaló que durante el mes de diciembre se hizo acopio de 1,6 millones de dosis, de las cuales un millón correspondían a dosis para adultos y 600.000 para niños. El próximo pedido, que tendrá lugar durante este año, podría alcanzar los 10 millones de dosis, según la misma fuente.
Los accidentes nucleares pueden provocar la liberación de yodo radiactivo, que es absorbido por el organismo, se acumula en la glándula tiroides y aumenta el riesgo de cáncer en esta glándula. La ingestión de yodo estable, que no es radiactivo, permite saturar la tiroides e impedir la fijación de yodo radiactivo.
Para ser eficaz, el yodo deber ser ingerido entre las tres o cinco horas posteriores a la exposición, lo cual ha convencido a las autoridades para repartir las dosis en los ocho lugares utilizados a lo ancho del país para almacenar los medicamentos susceptibles de ser empleados en situaciones de emergencia.
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