Ambos estudios ponen de manifiesto que aquellas vacunas candidatas que provocan una potente respuesta de los linfocitos T sirven para controlar la infección, pero no para prevenirla.
En los primates, estas vacunas consiguieron suprimir el virus de la inmunodeficiencia del simio (VIS), similar al VIH que afecta al hombre. Los animales resultaron infectados al ser expuestos al virus, pero éste no pudo mantener niveles significativos en sangre y el recuento de linfocitos se mantuvo elevado.
Sin embargo, en uno de los estudios, uno de los ocho simios desarrolló sida y murió después de que el virus mutara y escapara a la acción de los linfocitos T, tal como explican investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos). La vacuna fracasó en un solo animal, pues los otros siete siguen aparentemente sanos dos años después de ser vacunados e infectados.
La gran variedad de cepas del VIH y su capacidad de mutación dificulta claramente el desarrollo de vacunas. Estimular la respuesta inmune es en este ámbito la primera opción, pero queda claro que los productos que inducen la respuesta de los linfocitos T no son capaces de prevenir la infección. Y como se ha visto, pueden controlarla, pero no en todos los casos. En este sentido, los autores de los estudios concluyen que aún queda mucho trabajo por hacer en este campo, si bien ya se están ensayando en humanos vacunas inductoras de la respuesta inmunitaria.
Webs Relacionadas
Nature
http://www.nature.com/
Harvard University
http://www.harvard.edu/