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/ Publicado el 22 de septiembre de 2024

Contra el cáncer

España: hallan 5 indicadores que pueden ayudar a predecir resultados de la inmunoterapia

Se sabía que solo entre un 20 y un 40 % de los casos tenían éxito, pero no estaba claro por qué. Un avance en la búsqueda de predictibilidad clínica del tratamiento

Nuestro sistema inmunitario es capaz de identificar y eliminar células anormales, y en ocasiones ayuda a frenar o a  prevenir el crecimiento de algunos tipos de cáncer. Por ejemplo, pueden encontrarse células inmunitarias llamadas linfocitos infiltrantes de tumores (TIL, por sus siglas en inglés) dentro o alrededor de los tumores; su presencia es una señal de que el sistema inmune está respondiendo al tumor. Sin embargo, las células cancerosas han desarrollado mecanismos para evadir la acción del sistema inmunitario: pueden volverse menos detectables, producir proteínas que desactivan las células inmunitarias o alterar las células normales que rodean el tumor, lo que impide que el sistema de defensas del organismo actúe eficazmente. Fue en este punto donde el desarrollo de la inmunoterapia causó una revolución. 

De qué estamos hablando

El papel del sistema inmunitario respecto de los tumores lo había descubierto por azar en 1890, William Coley, un cirujano del entonces Hospital de Cáncer de Nueva York (hoy, el Memorial Sloan Kettering. Tardó más de un siglo, pero en 2013, según la revista Science la inmunoterapia oncológica fue el hito más importante de 2013. Implicaba un cambio de estrategia: no enfrentar directamente el tumor cáncer, sino liberar  toda la fuerza del sistema inmune.

En realidad, no existe “la” inmunoterapia. Se trata de un grupo  de estrategias  que fortalecen la capacidad del sistema inmunitario para combatir el cáncer, ayudándolo a superar estas defensas de las células cancerosas.

Según la clasificación del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, podemos distinguir tres grandes grupos:

Inhibidores de puntos de control inmunitario (CPI), son proteínas que bloquean los puntos de control de las células del sistema inmune, como las células T; son un componente normal del sistema inmune y hacen que sus respuestas no sean muy fuertes, por lo que, a veces, evitan que las células T destruyan células cancerosas Al bloquearlas, estos fármacos permiten que las células inmunitarias respondan con más fuerza al cáncer.

Terapia de transferencia de células T, que fortalece la capacidad natural de las células para combatir el cáncer. Las células inmunitarias se toman del tumor del paciente, y, las más activas contra el cáncer, se seleccionan o se cambian en el laboratorio para que ataquen mejor las células tumorales; se multiplican y se introducen nuevamente en al cuerpo por medio de una infusión.

Anticuerpos monoclonales, proteínas del sistema inmune creadas en el laboratorio y que se unen a blancos específicos en las células cancerosas. 

¿Por qué a veces  no funcionan?

Pero como en toda revolución, los efectos duraderos solo pueden medirse un tiempo después. Y el tiempo ha mostrado que no todas las personas responden con efectividad al tratamiento, por lo que saber con anticipación qué características tienen esas personas, por medio de lo que se conoce como biomarcadores, es uno de los desafíos actuales. Puestos a ello, científicos del del grupo de Genómica Biomédica, del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona, liderado por Núria López-Bigas y Abel González Pérez, en colaboración con investigadores de varios centros internacionales, identificaron cinco factores que determinan la respuesta a los CPI. Los resultados de su investigación acaban de ser publicada en la revista Nature Genetics.

Según informa el sitio web del IRB, se calcula que sólo entre el 20 y el 40% de los casos tratados con CPI responde positivamente. “Diversos estudios han demostrado que la respuesta a los CPI está mediada por varias características del tumor, por su microambiente y por  el huésped, que pueden considerarse factores latentes que definen la respuesta y la supervivencia de los pacientes. Sin embargo, es probable que los diferentes biomarcadores identificados en varios estudios representen diferentes versiones de los mismos factores subyacentes”, señala el artículo.

El equipo llevó adelante un estudio exhaustivo con datos de una cohorte de 479 personas que tenían tumores metastásicos tratados con CPI; los datos –aclara también el sitio- proceden de una base de datos pública de la fundación holandesa Hartwig Medical Foundation. El equipo estudió más de 27.000 características moleculares y clínicas  esas personas e identificó cinco factores clave que parecen ser determinantes en su respuesta y en su supervivencia, y que llamaron “factores latentes”

  1. la carga mutacional del tumor (TMB), es decir, la cantidad de mutaciones que se observan en el ADN del tumor: un mayor TMB se asocia con más probabilidades de que la enfermedad responda a los CPI. Se sospecha que eso se debe a que las mutaciones  generan más antígenos que el sistema inmune puede reconocer.
  2. la infiltración efectiva de células T que, ya dijimos, son células inmunitarias capaces de destruir células tumorales. Que estén efectivamente infiltradas en el tumor se asocia con una mejor respuesta  a los CPI. 
  3. la actividad una proteína llamada factor de crecimiento transformante beta (TGF-β), capaz de influir en el entorno del tumor. A mayor actividad de TGF-β en el microambiente del tumor se asocia una peor respuesta a los CPI;  se supone que eso se debe a que la proteína puede suprimir la actividad del sistema inmunitario.
  4.  el tratamiento previo recibido por el paciente suele incidir negativamente en la respuesta a los CPI. Posiblemente, porque el cáncer de estas personas ha evolucionado para ser más resistente o porque su estado general se ha deteriorado como consecuencia de los tratamientos previos.
  5. el “potencial proliferativo del tumor”, es decir, su capacidad para crecer y multiplicarse, está asociado en general con una peor supervivencia; es decir, en personas tratadas con CPI y también en las que reciben otros tipos de terapia.
Predictibilidad clínica

“Su asociación con la respuesta a los inhibidores de puntos de control inmunitario (CPI) y la supervivencia fue observada en todos los tipos de tumores y validada en seis cohortes independientes (n = 1,491). Estos cinco factores latentes constituyen un marco de referencia para organizar el conocimiento actual y futuro sobre biomarcadores de respuesta a los CPI y la supervivencia”, sintetiza el resumen del trabajo.   

“Este avance podría tener importantes implicaciones clínicas, ya que podría evitar que pacientes con baja probabilidad de respuesta sufran los efectos secundarios de los CPIs, que pueden derivar en enfermedades autoinmunes, y, además, ayudar a reducir el coste de los tratamientos”, sostiene la nota de prensa publicada por el IRB en su sitio web.

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