Presentación de un caso clínico
Se presenta una joven de 15 años , blanca, bailarina en la escuela secundaria, que presenta artralgias difusas desde enero de 2000.
Durante los meses siguientes presentó contracturas articulares, síntomas de reflujo gastroesofágico y engrosamiento de la piel principalmente en cara, cuello, extremidades, pecho, espalda y abdomen.
Era notable la presencia de un anillo metálico grande ( arito) localizado dentro del ombligo rodeado de un eritema circundante.
Interrogando a la paciente, declaró que se había colocado ese anillo dos semanas antes de esta visita y que agujerear el cuerpo con este tipo de anillos era muy común entre sus pares. Ni ella ni sus padres habían pensado discutir de antemano con el médico la posibilidad de colocarse este anillo.
Está bien documentado que la piel de pacientes con esclerodermia no cura bien luego de un trauma.
Debido a la preocupación de potenciales infecciones, se aconsejó a la paciente quitarse este anillo, lo cual fue rechazado por la misma. En consecuencia el cuidado del sitio fue instituido, no existiendo evidencia de infección durante el mes siguiente.
El agujerear el cuerpo, incluso el ombligo con anillos es un fenómeno común entre los adolescentes y adultos jóvenes. Aún en personas saludables pueden ocurrir problemas de salud, principalmente infecciones. Son una preocupación las potenciales implicaciones que podrían ocurrir en pacientes con esclerodermia que agujerean su cuerpo.
Es importante que los médicos que tratan a pacientes con esclerodermia, sean concientes del uso creciente de estos adornos en la piel entre los adolescentes y desaconsejar esta práctica.
Artículo comentado por el Dr. Edgardo Checcacci, editor responsable de IntraMed en la especialidad de Pediatría