
Desde la universidades, ya se plantean distintos trabajos de investigación relacionados con el uso y abuso de Internet.Gabriela Fiel Martínez, psicóloga egresada de la Universidad de Belgrano estudió el fenómeno del chat y volcó los resultados en su tesina final, en los que dice que los argumentos que usan los que no pueden desconectarse de la Red son similares a los que usan las personas "dependientes de alguna sustancia, como la droga".
Fiel Martínez también menciona el poder y la necesidad de control entre los fanáticos del chat. "Los grupos de charla de Internet logran llevar a la persona a un estado de trance donde aparecen sentimientos de pertenencia, de control y de poder, brindando bienestar y haciendo sentir al sujeto que está más allá del dolor".
"De esta manera -escribe en su investigación- se anulan los sentimientos negativos que tiene el sujeto respecto de sí mismo y de los otros, alcanzando un estado sumamente estimulante".
Para Alfredo Cía, coordinador de la Sección de Trastornos de Ansiedad de la Asociación Psiquiátrica de América latina, los que están en mayor riesgo son "aquellos con tendencia a aislarse del mundo real, los tímidos e introvertidos y quienes tienen más dificultades para establecer una relación cara a cara". También, apunta, "los adictos al sexo o a distintas perversiones pueden encontrar un canal de manifestación y de engaño".
¿Se puede salir de esta situación?
Para Mario Kiektik, médico psiquiatra y licenciado en comunicación responsable del Centro para el tratamiento de ciberpatologías (Citcp) sí. El tratamiento consiste, como con cualquier patología compulsiva, en el reconocimiento del problema por parte del paciente y después "identificar los 'gatillos', factores o situaciones que disparan el uso no controlado de Internet y re-aprender a realizar un uso moderado".
El modelo -asegura- es similar al que se usa en los programas de comida compulsiva, drogadicción alcoholismo. Agrega que en los Estados Unidos usan software especial para limitar el uso o el acceso a ciertos sitios, en forma gradual.
En Alemania un grupo de psicólogos eligió un método más drástico: inauguraron en el balneario de Boltenhagen un centro de rehabilitación, dónde los pacientes dejan el encierro, comen mejor y sólo navegan por Internet no más de 30 minutos. Los especialistas quieren estimular allí la creatividad que se supone arrebata la Red y enseñan a los ciberadictos en recuperación, distintas alternativas para ocupar el tiempo libre.