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Publicado el 2 de noviembre de 2004

Realidad social

¿Es posible prevenir el abuso sexual?

Reproducción de la entrevista a la Dra. Alicia Casas, publicada en el Boletín de A.C.U.P.S.

Autor/a: A.C.U.P.S.

El Psicólogo Hugo Piriz inicia una serie de dos entrevistas a Dra. Alicia Casas, en su programa radial. La Dra. Casas es Psiquiatra, Sexóloga Clínica, forma parte del Programa CLAVES, para la Capacitación de Educadores en Prevención Sexual promovido por JUVENTUD PARA CRISTO, B.I.C.E. y el apoyo de UNICEF.

En esta edición compartimos un resumen de la entrevista que también fuera publicada en el libro "Tiempo de Creer" de Hugo Piriz y Ricardo Young (Editorial A.C.U.P.S.).

P. El tema que vamos a abordar en esta mañana puede resultar extraño. Es que no estamos acostumbrados a referirnos a él, ni siquiera a reconocerlo. Sin lugar a dudas que deben haber muchísimas razones por la cual es un asunto pendiente y postergado.
 
R. El abuso sexual es una realidad muy silenciada a nivel familiar, comunitario, gubernamental, estatal y jurídico. Es una realidad que está enterrada, como aplastada y los secretos que la rodean hacen que se siga manteniendo. No hablar crea una situación de amparo y protección a estas situaciones y las perpetúa en el tiempo.

Por otro lado es necesario que abordemos el tema por la alta frecuencia que tiene el abuso sexual en nuestro país. No existen cifras oficiales en nuestro medio y no hay estudios estadísticos al respecto.

Si extrapolamos realidades de otros lados, con todas las salvedades del caso, vemos una realidad mundial y podemos hablar de cifras de Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Francia, Ecuador y Estados Unidos, que son los países que más han estudiado el tema. Ellos nos informan que la incidencia del abuso es de uno cada tres niños, o uno cada seis niños, según distintos estudios. Y no tenemos por qué pensar que nuestro país es diferente! La impresión que tenemos es que las cifras son similares.
Creo que éstas, además de las serias conciencias en la vida futura y las alteraciones en el desarrollo normal que determinan, son fuertes razones como para que consideremos el tema del abuso en la vida de los niños y las niñas.
 
P. Entendemos que el tema de la sexualidad ha sido un tema tabú para las generaciones anteriores. Hoy se está intentando una mayor y mejor información-formación en este sentido. No obstante algunos logros alcanzados, creo que el tema del abuso sexual ha quedado como escondido. Quienes estamos asistiendo a la gente en su problemática podemos reconocer la presencia de estas situaciones.
 
R. Se habla mucho más ahora que antes, pero es un tema que moviliza, que nos afecta. Porque nos duele lo posponemos, tratamos de evitarlo, de no darnos cuenta, sin saber que el abuso sexual afecta a todos los grupos sociales de la comunidad independientemente de la cultura, de la posición económica, de la educación, y de sus credos religiosos. Si bien hay matices, todo esto ocurre en todas las capas sociales y todos, directa o indirectamente, estamos involucrados.

No obstante, hay gente que se está interesando en el tema y están multiplicando esfuerzos para reconocer esta realidad y operar sobre ella.
 
P. Definamos: ¿qué es una situación de abuso sexual?
 
A veces pensamos que el abuso sexual son esas noticias espeluznantes y espectaculares que traen los diarios con violaciones, con mucha violencia y heridas importantes. Pensamos que el abuso sexual es solamente esa violación que ocurre un poco al azar por un desconocido. Si bien las violaciones son una variedad del abuso sexual la expresión abuso sexual es mucho más amplia.

Abuso es todo contacto de naturaleza sexual que se impone a otra persona ya sea con la fuerza física o con chantajes, amenazas, seducción o falsas promesas a una persona, sea niño, adolescente, a veces puede ser a una persona discapacitada mental, o a un adulto en situación limitada. Cuando digo limitada, me refiero a que no tiene una idea cabal de lo que significa el acto o por motivos externos, que su capacidad de dar su consentimiento está limitada.

Por ejemplo, un niño o una niña por más que consienta, que apruebe o  que demande un contacto de tipo sexual con un adulto, no tiene la capacidad de darse cuenta lo que implica ese acto. El adulto sí se da cuenta.

También ocurren abusos sexuales entre adultos, a veces dentro del matrimonio, en situación de privación de la libertad en donde uno está bajo el dominio del otro y en casos de retardo mental. Lo importante es recordar que en el abuso siempre hay un abuso de poder, el tema poder es un tema central.

Y otra cosa que tenemos que recordar es que la mayoría de las veces el abuso no se realiza por la fuerza física sino que se utilizan formas mucho más sutiles como seducción, chantaje, engaño o por aproximaciones sucesivas. Muchas veces son prolongados en el tiempo y duran meses o años. 

También es importante destacar que cuando hablamos de abuso sexual no nos referimos solamente a una violación, a un coito genital o anal sino a todo tipo de contacto de naturaleza sexual, como manoseo de genitales, frotamientos, exhibicionismo, hacer que los niños estimulen los genitales de los adultos, el voyerismo, así como la utilización de los niños y niñas en pornografía. 
  
P. ¿Seguramente, las situaciones que estás presentando traerán consecuencias serias a la vida de las personas?
 
R. Eso es variable a los distintos tipos de abusos. Los hay leves y muy graves. Son más graves y con mayores consecuencias, cuanto más cercana sea la persona abusadora afectivamente, cuando hay penetración, cuanto más prolongado en el tiempo, en determinadas edades y cuando el entorno ha actuado negativamente en el momento que el abuso se descubre. El 85 o 90% de los abusos son realizados por personas que conocen a los niños o niñas y en los cuales los niños tienen confianza. No son realizados por desconocidos, pertenecen al círculo más cercano, ya sea padrastro, padre, hermanos, tíos, primos, abuelos, amigos de la familia, vecinos, educadores. Son personas conocidas por los niños y a los que éstos tienen confianza.

Y se habla de abusadores (voy a referirme en masculino) ya que se sabe que el 99% de éstos son hombres. De este 90% (abusadores) podemos decir que son personas que más o menos funcionan bien en distintas áreas, son personas que no muestran una patología especial. Muchas veces pensamos que quien es abusador es un "loco" o un alcohólico. Sin embargo la mayoría de los abusadores son personas que funcionan bien en sus familias, en sus trabajos, etc. Solamente un 10% de los abusadores sí tienen problemas psiquiátricos serios u otro tipo de patalogías. Pero la inmensa mayoría no tiene una patología identificable a primera vista.
 
P. Si somos concientes de una situación de abuso, sea en el entorno familiar o en la escuela donde somos educadores, ¿cómo proceder ante, una situación así?
 
R. Es delicado cuando se trata de niños y niñas. En cambio es más fácil proceder cuando el abuso es frente a personas que ya pueden tomar decisiones.

Cuando se trata de niñas y niños debemos ser concientes que  trabajaremos en varios frentes, por momentos, actuaremos simultáneamente, y en otras ocasiones, podremos priorizar donde vamos a actuar.

Por un lado tenemos que tratar con el niño o la niña abusado, en tanto en otros frentes tenemos: a el abusador, a la comunidad, a la familia y al medio donde la situación sucede. Tenemos que ver qué hacemos con nosotros mismos, porque es un tema que nos moviliza muchísimo y tendremos que trabajar con nuestras emociones para poder actuar correctamente. Si nosotros podemos estar bien, entonces podremos ayudar al niño.

En primer lugar será fundamental  creerle al niño lo que nos dice. El niño no miente -salvo excepcionalísimos casos- cuando habla de abuso sexual. Es una tendencia muy nuestra preguntar: ¿Estás seguro? Pero, ¿no será tu imaginación? ¿No estarás mintiendo? ¿Por qué no hablaste antes?

Si el niño se animó a romper el silencio, pasar por encima del secreto y de las amenazas de la persona que abusa de él, ya sean amenazas físicas o de quitarle el cariño, como que ya nadie va a cuidar de él, si el niño logra romper ese secreto y llega a intuir que el adulto no le cree, se va a replegar y no va  volver a hablar. Hay que creerles porque los niños no mienten cuando hablan de abuso.

En segundo lugar, afirmarle que hizo bien en contarlo. Hay que abrazarlo y mostrarle afecto. El niño que ha sido abusado sabe que los adultos en general no le creen a los niños, tienen un gran sentimiento de culpa porque el abusador se lo hace sentir, porque es una persona que el niño quiere y el niño por el concepto que  tiene de los adultos no puede pensar que alguien que lo quiere le hace un mal. Si hay algo que está mal, "esa persona que me quiere no puede provocar este mal. Debe ser culpa mía". Es toda una serie de mecanismos para que el niño se sienta culpable.

Entonces otro elemento fundamental es desculpalizar al niño y decirle: "no fue tu culpa, la culpa es del adulto". Por más que el niño haya buscado las situaciones o que el niño haya demandado determinadas caricias, nunca es culpa del niño una situación de abuso. No hay que acosar al niño con preguntas de detalles y no presionar al niño para que diga más de lo que pueda decir en ese momento. Muchas veces los niños hacen deliberaciones internas, les es imposible hablar de cosas que le están pasando. Pero cuando logran hablar algo, lo hacen a su tiempo y a su ritmo. Tienen que saber que hay alguien dispuesto a escucharlos.
Debemos asegurarle al niño dentro de lo posible que eso no va a seguir pasando, que vamos a tomar las medidas para que eso no siga pasando y que el hecho de hablar, confiar en alguien fue algo bueno, que lo va a proteger.

Obviamente, tendremos que tomar las medidas para que así sea. También tenemos que asegurarle que está bien físicamente. En general, los niños y niñas abusados independientemente de que puedan tener lesiones físicas, el abuso cuando no es con penetración no deja lesiones, tienen la sensación de que están dañados, lastimados, sucios, estropeados. Es importante poder asegurarle que están bien físicamente, a través de un pediatra de confianza: "vamos a ver al doctor, vas a ver que estás bien, lo que pasó fue feo, desagradaba pero estás bien y no va a volver a pasar". Y quizás en algún caso donde el abuso ha sido más largo en el tiempo y más prolongado y con una persona con un vínculo cercano al niño hace necesario una ayuda más especializada, una especie de reeducación. Porque los niños abusados tienen una sexualización excesiva y han aprendido a relacionarse solamente en forma sexual con los adultos. Necesitan toda una reeducación para poder relacionarse afectivamente en forma adecuada con los padres y los adultos.