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/ Published on July 4, 2002

Discusión

¿Es justificable el uso de castigos físicos?

El uso del castigo físico puede servir para obtener la obediencia de un niño pero favorece la agresividad y hasta puede generar personalidades abusivas, indica un estudio recientemente realizado.

Author: IntraMed

Los "chirlos" despiertan controversia hace varios años pero, en los EEUU, aún se utilizan de manera habitual.

La psicóloga Elizabeth Thompson Gershoff, del National Center for Children in Poverty de la Universidad de Columbia, analizó 88 estudios diferentes sobre castigos del tipo "chirlo".

Esta forma de castigo se relacionó con la obediencia instantánea, pero también con diez comportamientos negativos como agresión, comportamiento antisocial y abuso de cónyuge e hijos en la adultez.

"Existe un consenso general que indica que el castigo físico es efectivo a la hora de lograr el comportamiento deseado en el niño pero, a la vez, es claro para los investigadores que    -por su naturaleza- el castigo corporal puede transformarse fácilmente en maltrato físico", sostiene Gershoff . Pero agrega que dar "chirlos" no significa automáticamente que ese niño se transformará en violento u hostil.

"El acto del castigo corporal en sí mismo varía de padre a padre: cambia la frecuencia de su uso, cuán fuertemente es aplicado y qué tan fuera de sí se encuentra en el momento de inflingirlo y también si se combina con otros modos de represión", continúa Gershoff.

Cuanto más seguido y más duramente es castigado un niño, más posibilidades tendrá de convertirse en un adulto agresivo y con problemas mentales, consigna la investigadora.

El "chirlo" no es la mejor arma para impartir disciplina, sostiene Gershoff, porque no le enseña al niño a distinguir lo que está bien de lo que está mal. Y a pesar de que hace temer a los niños desobedecer a sus padres, los libera de la obligación de comportarse bien en su ausencia.


El artículo completo y la discusión posterior:

Psychological Bulletin