Noticias médicas

/ Publicado el 15 de septiembre de 2008

60 Aniversario del Hospital Centro Médico - Guatemala

Entrevista con el Dr. Estuardo Ligorria

Revista Psicología & Vida tuvo la oportunidad de compartir un momento con el Doctor Joaquín Estuardo Ligorría Guzmán, actual Presidente del Consejo De Administración del Hospital Centro Médico, entidad que celebra su 60 aniversario al servicio de la población guatemalteca.

Con el Doctor
Joaquín Estuardo Ligorría Guzmán

Revista Psicología & Vida tuvo la oportunidad de compartir un momento con el Doctor Joaquín Estuardo Ligorría Guzmán, actual Presidente del Consejo De Administración del Hospital Centro Médico, entidad que celebra su 60 aniversario al servicio de la población guatemalteca.
 
-Dr. Ligorría, ¿podría contarnos un poco acerca de su formación y su experiencia universitaria?
 
Dr. Ligorría: Yo me gradué de la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1973, siendo mi meta especializarme en el exterior (Estados Unidos) pero antes de lograrlo, trabaje un año en el Hospital Roosevelt como residente y otro año y medio en el Hospital General IGSS de la zona nueve, llamado de “Enfermedad Común”. Logré luego, irme a Nueva York, donde fui aceptado en el programa de Medicina Interna de la Universidad de Downstate, Brooklyn-Cumberland Medical Center. Allí realicé mi entrenamiento completo y tuve el gran honor de ser elegido Jefe de Residente. Llegué a ser el Presidente de la Asociación del Comité de Internos y Residentes del hospital, un gremio que en ese entonces era la suma importancia, considerado uno de los gremios más poderosos del Estado de Nueva York. Todo esto me dio una visión amplia de la vida en los Estados Unidos: como parte de los residentes, participaba en lo que llaman el Board of Trustees (consejo de administración) de la Directiva del Hospital, permitiendo estos que me relacionara con los altos niveles jerárquicos, inclusive los dueños y todos los Jefes de Departamentos Clínicos del Hospital fue una experiencia muy enriquecedora en muchos ámbitos y una educación extra de lo eminentemente médico.
 
Al terminar mi jefatura y mis cuatro años de medicina interna, me fui a la Universidad de Vermont: un cambió drástico en mi vida, puesto que pasaba de una gran ciudad como la de Nueva York a Burlington, Vermont, que en esos días no tenía el desarrollo actual y era considerada un área rural. Una experiencia totalmente distinta sin embargo maravillosa. Hoy en día, aun conservo amistad con las personas con quienes compartí en aquella época.
 
-¿Qué lo motivó a regresar a Guatemala?
 
Dr. Ligorría: A pesar de que tuve la oportunidad y una muy buena oferta por parte de mi jefe de Departamento de Medicina del Hospital de Nueva York para laborar y eventualmente quedarme con su práctica, nunca vacilé en mi decisión de regresar a mi país. Siendo el menor de cuatro hermanos, los años por compartir y disfrutar de mis padres sería muy poco si no hubiera regresado. Dios me los concedió unos pocos años luego de mi retorno, pero logré serles de gran ayuda.
 
Mi único objetivo era enriquecerme profesionalmente y en todos los aspectos que pudiera, para luego regresar a Guatemala. Mis valores familiares, sociales, culturales y de país, fueron los que me trajeron de vuelta, a pesar de que las ofertas eran muy buenas y mis hijos estaban totalmente acostumbrados al sistema y que todo parecía estar a favor de que me quedara allá. Creo que la mejor labor y en alguna medida la mejor manera en que podemos devolver un poco de lo que Dios, a través de la vida nos ha dado, es poniendo en practica y al servicio de los demás lo aprendido y que mejor que con mi gente y en mi país.
 
-¿Cómo llegó a Centro Médico?
 
Dr. Ligorría: Mi primera experiencia en la medicina privada fue en Centro Médico a los vente años de edad, ya que tuve la oportunidad de trabajar como interno en este hospital. Años después, fui aceptado como medico de cortesía unos años antes de terminar la especialización, razón por la cual tuve la dicha y la tranquilidad de que al volver a Guatemala, ya tenía un lugar donde trabajar.
 
-¿Qué nos puede contar de su experiencia profesional a través de los años que han vendió siendo parte de la familia de Centro Médico?
 
Dr. Ligorría: Desde niño, estando de visita a un paciente, le comenté a mi padre             “cuando sea médico, voy a trabajar en este hospital”.
 
A través del tiempo, de alguna manera siempre estuve ligado al hospital; después del año y medio que trabajé como interno que mantuve en contacto con la mayoría de especialistas, ya que todos eran mis maestros y gran parte de ellos son muy buenos amigos. Al regresar de los Estados Unidos, paulatinamente fui afianzado mi práctica privada con exclusividad en Centro Médico y desde entonces trabajo únicamente aquí.
 
Además de estar identificado con el Hospital, heredé de mi padre la honradez y la honorabilidad, parte de mi compromiso y comportamiento ético me ha hecho siempre cumplir con las normas y estatutos de la institución que consisten primordialmente en que todos debemos trabajar y atender a nuestros pacientes exclusivamente en Centro Médico y sólo en caso extremo necesario, se puede atender en otro hospital; esto me llevó a que incluso mi clínica estuviese ubicada en las cercanías, pudiendo prestar de esta manera una mejor atención a mis pacientes.
 
 
Al día de hoy le puedo decir con honestidad que la atención que presta Centro Médico es del mejor a nivel, no solo aquí sino en Centroamérica. No quiero ser arrogante y decir que “la mejor”, pero definitivamente estamos en la cúpula.
 
En el años 2001 se realizó un diseño de proyección al futuro, dividido en cinco fases, agregándosele en el camino dos más, Poco a poco se fue creando un gran equipo formando por dieciséis comités, a los que en el camino se le incrementaron ocho más, integrados no únicamente por miembros del hospital sino también por colaboradores externos; estos es de gran satisfacción, pues lo que más se ha fomentado es la cooperación y la solidaridad.
 
“Ya no estamos en épocas en la que el individualismo dominaba en las grandes empresas, sino en la época en que le trabajo en equipo nos lleva a alcanzar éxitos en común: el líder no debe ser el único conductor, el éxito siempre debe ser compartido y lo único que se debe enfrentar individualmente es la derrota”
 
-¿Considera usted que la población guatemalteca tiene acceso a la misma o mejor atención médica que el exterior?
 
Dr. Ligorría: Definitivamente sí. Dentro de la planificación que se ha realizado, específicamente en Centro Médico, dividida en cinco módulos, se pretende abarcar todos los aspectos importantes para brindar el mejor servicio y tener una atención profesional, técnica, tecnológica y humana de vanguardia, digna de ser considerada dentro de los más altos estándares incluso a niveles internacionales. Los cinco módulos son:
 
-Desarrollo físico, estructural y arquitectónico.
-Implementación tecnológica constante.
-Proyección a la comunidad a través de Prevenga, educando al paciente.
-Proyección al gremio médico a través de cursos de educación médica continúa.
-Capacitación constante del personal.
 
Este último es de suma importancia. El capital humano suele ser desplazado a un segundo plano cuando es realmente el más importante, pues es el que provee el servicio, De nada sirve tener las mejores instalaciones, la mejor tecnología y el más alto nivel profesional, si al paciente lo tratan mal como persona. Por ejemplo, dentro de nuestras charlas motivacionales, la que a mí en lo personal más me gusta, lleva como título “Diseña el sendero y camina la vida”. Si tenemos una meta ya hicimos una gran parte de todo: después de eso corresponde diseñar el camino, hacer un plan o un proyectó para luego dar el primer paso. Lo demás caerá por su propio peso.
 
-¿Qué opina de la tención médica en el sector público en Guatemala?

Dr. Ligorría: En lo personal, no pienso que la atención médica en el sector público pueda ser catalogada como: “mala, regular o buena”, pensó que el problema está en el sistema. Yo no recuerdo un solo gobierno que haya promovido como prioridad la Salud Pública o incluso la seguridad social. He tenido que compartir con colegas y grandes amigos la decepción de querer crear y legar algo bueno a nuestra gente y a nuestra patria y lo que recibimos como repuesta son puertas cerradas y brazos cruzados por parte de las autoridades y no hablo de un gobierno en particular, hablo de toda una herencia dejada por gobiernos anteriores, razón por la cual no podemos pretender, por más que exista una buena intención, que se repare en días o meses, lo que se ha deteriorado y deformado en décadas.
 
Derivado de lo anterior se puede afirmar que los déficit de atención no son responsabilidad de ninguna persona o grupo profesional, sino a la mala distribución de recursos que se dan a nivel central.
 
-Como en todos los gremios el gremio médico es de alta competitividad, pero sobre todo de un alto compromiso humano y moral, ¿qué nos puede comentar al respecto?
 
Dr. Ligorría: La medicina sin ética y sin respeto, no es medicina. El ejercicio de la medicina por muy efectivo en cuanto a resultados, si no se ejerce con ética y respecto no es buena medicina, y esto implica el trato personal, el respeto a la confidencialidad, a la privacidad e incluso al cobro de honorarios, aspectos que muchas veces, desafortunadamente, se maneja mal.

-¿Qué hay del Juramento Hipocrático?
 
Dr. Ligorría: Lamentablemente el Juramento Hipocrático está en los libros y en las paredes enmarcado, pero muchas veces se pierde el concepto. El juramento se creó, no para obligar al médico, sino para recordarle que es un asistente de la salud de la población, un asistente de vida y que por ende, el principal objetivo del médico es preservar la salud y la vida a toda costa y cuando eso se hace imposible, saber acompañar al enfermo termina en el largo recorrido del desenlace y saber acompañar a la familia de la forma que se necesite, Nadie puede abarcar circunstancialmente todas las experiencias que se puedan presentar, la única forma es estar siempre dispuestos a apoyar; a tratara a todos lo semejantes con la dignidad y el respeto que se merecen. Es la regla de oro: “trata a los demás como tú quieres ser tratado”.
 
­-Como profesional de la salud y como persona, que mensaje le gustaría dejar, no solo a los estudiantes de medicina, sino a la juventud en general:
 
Dr. Ligorría: En primer lugar, pedirles que enfrenten la vida con conciencia, serenidad y con mucha paciencia; el éxito no llega de la noche a la mañana y principalmente a los jóvenes que están empezando su vida universitaria, tienen que estar muy claros, que si el colegio o la escuela les pareció difícil, la universidad es otro mundo, donde la mayoría del tiempo no estarán su padres viendo que hagan las tareas, donde las responsabilidad de superarse es sólo suya y así, el resto des sus vidas.
 
En segundo lugar nadie regala una vida exitosa, nos la tenemos que forjar con esfuerzo propio; éste sería el mensaje principal: que cada cual se forja su propio futuro. Eso es algo que nadie puede regalar: y que el éxito no es una meta, mas bien es un camino por recorrer, es una forma de vivir, y si alguien se jacta de que ha llegado a la cima se tiene que recordad que llegar no es tan difícil, como mantenerse.
 
Recuerden que la responsabilidad e integridad son las características que más aprecia un ser humano de otro ser humano, estadísticamente comprobado.
 
Es tan sólo una recomendación a los jóvenes, no importando su profesión, que sean siempre versátiles, profesionales en todo y no limiten su conocimiento a un solo aspecto, que sean personas integrales, siempre dispuestas a aprender ya que “una mente ocupada nunca se atrofia”.
 
Entrevista realizada por Editorial Revista Psicología & vida, para uso exclusivo de éste medio.
Mayor información visitar la siguiente página:
http://www.revistapsicologiayvida.com/

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