Los investigadores analizaron los ciclos de sueño-vigilia de 25 pacientes con problemas visuales y con un rango de edad desde 12 hasta 20 años. Los compararon con los de otras 12 personas con vista normal y parecida edad. Los pacientes con problemas visuales fueron divididos en dos grupos: con o sin enfermedad del nervio óptico. Todos los participantes fueron monitorizados continuamente durante 14 días.
Investigaciones recientes han sugerido que la retina contiene fotorreceptores no visuales en la capa celular del ganglio interior, que comunican directamente con áreas del cerebro involucradas con los ritmos circasianos. En este sentido, el estudio de los especialistas de St. Louis mostró que los pacientes con enfermedad del nervio óptico tenían 20 veces más probabilidades de presentar niveles de somnolencia diurna que las personas con vista normal.
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