La enfermedad por reflujo gastroesofágico es uno de los desordenes crónicos más comunes del tracto gastrointestinal. La prevalencia de los síntomas típicos de reflujo frecuentes, dan cuenta del 20% en los EEUU y del 23% en nuestro país. El reflujo gastroesofágico y el esófago de Barrett son fuertes factores de riesgo para el adenocarcinoma de esófago. El tratamiento médico consiste en la administración de drogas antisecretorias, cuyo gasto estimado en los EEUU es de 5 billones por año. Por otro lado la cirugía antireflujo se ha tornado popular desde el advenimiento de las técnicas laparoscópicas. Se estima que en EEUU han sido realizados 29.000 y 34.800 funduplicaturas laparoscópicas de Nissen en los años 1998 y 1999 respectivamente. Los tratamientos médicos modernos han mostrado ser efectivos en controlar los síntomas de reflujo, pero hay pocos datos disponibles sobre su efectividad en prevenir complicaciones tales como el adenocarcinoma de esófago. Algunos estudios han sugerido que la cirugía antireflujo fuera más efectivo que el tratamiento médico para prevenir tanto las complicaciones pépticas como las neoplásicas del reflujo gastroesofágico. En el año 1980 se realizó un ensayo clínico aleatorizado para evaluar la eficacia del tratamiento médico vs. el quirúrgico en 247 pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico complicada. Este estudio evaluó los resultados en el corto plazo (2 años) y concluyó que el tratamiento quirúrgico era mejor que el tratamiento médico para controlar los síntomas y signos de la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Sin embargo hasta ahora no habían sido evaluados los resultados en el largo plazo.
En este artículo los autores llevan a cabo un estudio con una cohorte bien definida de pacientes, con el objetivo de determinar los resultados a largo plazo de las terapéuticas médica y quirúrgica para el reflujo gastroesofágico.