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/ Publicado el 14 de diciembre de 2025

Revisión completa

Enfermedad periodontal: etiología, clínica y manejo

Las enfermedades periodontales afectan hasta el 90 % de la población mundial, lo que las convierte en la afección bucodental más común a nivel mundial.

Indice
1. Artículo
2. Referencias bibliográficas

En Estados Unidos, estudios transversales indican que aproximadamente el 50 % de los adultos padece actualmente algún tipo de gingivitis, y hasta el 80 % ha experimentado algún tipo de enfermedad periodontal en algún momento de su vida. Se observan tasas de incidencia más altas de enfermedades periodontales en ciertas poblaciones, como adultos mayores, hombres y personas con bajos ingresos y niveles educativos.1

En México, aproximadamente el 70 % de la población padece alguna enfermedad periodontal, siendo uno de los problemas bucodentales más comunes junto con la caries. Esta condición puede ir desde una simple inflamación de las encías hasta una destrucción más severa del tejido y el hueso de soporte de los dientes, lo que eventualmente puede llevar a la pérdida dental.2

La enfermedad periodontal se refiere a un grupo de afecciones que afectan el periodonto, las estructuras de soporte de los dientes, incluyendo la encía, el hueso alveolar, el cemento y el ligamento periodontal. La detección temprana y el tratamiento oportuno son esenciales para prevenir complicaciones a largo plazo.

La gingivitis es la forma más leve de enfermedad periodontal y afecta hasta el 90 % de la población. Se caracteriza por la inflamación de la encía causada por la acumulación de bacterias y residuo a lo largo de la línea gingival, lo que provoca la formación de biofilm oral. Esta afección es reversible con una mejor higiene bucal. Sin embargo, si no se trata, la gingivitis puede progresar a periodontitis.

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que daña progresivamente los tejidos periodontales. Su característica distintiva es la migración apical del epitelio de unión, lo que provoca la pérdida de inserción y la formación de bolsas periodontales. A medida que la periodontitis progresa, causa pérdida continua de inserción reabsorción ósea alveolar y, en casos graves, pérdida de piezas dentales.

En 2017, la Academia Americana de Periodontología introdujo un sistema de clasificación actualizado para las enfermedades periodontales y periimplantarias, en colaboración con la Federación Europea de Periodontología. Este sistema clasifica a la periodontitis en tres formas principales:

  • Periodontitis
  • Periodontitis como manifestación de enfermedades sistémicas
  • Enfermedad periodontal necrosante

La enfermedad periodontal necrosante es una forma grave y de rápida progresión de periodontitis que afecta principalmente a personas inmunodeprimidas, como las que viven con VIH. Esta afección se caracteriza por necrosis gingival.2

Etiología

La enfermedad periodontal se origina por múltiples factores, incluyendo factores de riesgo específicos del paciente e higiene bucal inadecuada. Estos factores de riesgo se clasifican en modificables, como el tabaquismo, la mala higiene bucal, diabetes mellitus y el embarazo. También existen los factores no modificables, como la edad y la genética.

La mala higiene bucal es un factor importante, ya que la acumulación de placa se correlaciona con una mayor gravedad y prevalencia de la enfermedad. Las bacterias anaerobias, como Aggregatibacter actinomycetemcomitans, Porphyromonas gingivalis, Treponema denticola y Tannerella forsythia, colonizan profundamente las bolsas periodontales, desencadenando así la inflamación a través de la respuesta inmunitaria del huésped.

El tabaquismo es el factor de riesgo modificable más importante para la enfermedad periodontal, ya que aumenta el riesgo de 5 a 20 veces y conlleva una razón de probabilidades de 5,4 para la periodontitis crónica. Los fumadores presentan mayor pérdida ósea y de inserción, bolsas periodontales más profundas y mayores tasas de pérdida de piezas dentales en comparación con los no fumadores. Además, el tabaquismo disminuye la eficacia del tratamiento periodontal.

La diabetes mellitus también desempeña un papel importante en la exacerbación del deterioro periodontal, debido a la cicatrización deficiente de las heridas. La enfermedad periodontal grave en pacientes con diabetes se asocia con un mayor riesgo de mortalidad en comparación con aquellos con enfermedad leve o sin enfermedad.

Las fluctuaciones hormonales durante el embarazo pueden intensificar las respuestas inflamatorias, contribuyendo al desarrollo de gingivitis y periodontitis. Aunque no se comprenden completamente los mecanismos exactos, los niveles hormonales maternos se han vinculado a P. gingivalis, un patógeno clave en la progresión de la enfermedad periodontal. Tanto el hipoestrogenismo como el hiperestrogenismo.

La edad es un factor de riesgo bien documentado y no modificable para la enfermedad periodontal y otras afecciones. Las personas mayores tienden a presentar una respuesta inflamatoria exacerbada a la acumulación de placa, con una mayor agregación de células inflamatorias que acelera la destrucción del tejido periodontal. Además, la menor destreza en esta población puede comprometer aún más la higiene bucal, lo que resulta en niveles más altos de placa. Las investigaciones indican que las personas de 60 a 90 años experimentan una mayor pérdida de inserción clínica (PIC) en comparación con las de 50 años o menos.

Varios trastornos genéticos, incluido el síndrome de Down, el síndrome de Ehlers-Danlos (tipos IV y VIII) y la enfermedad de Crohn, tienen manifestaciones periodontales, lo que pone de relieve la compleja interacción entre las enfermedades sistémicas y la salud bucal.1

Manifestaciones clínicas

La gingivitis y la periodontitis suelen presentarse con inflamación de las encías, que incluye enrojecimiento, hinchazón y cambios en la textura. Las encías suelen sangrar al palparlas.

En la periodontitis, se desarrollan bolsas periodontales debido al daño a las estructuras de soporte. A medida que la enfermedad progresa, la recesión gingival expone las raíces dentales, lo que provoca mayor movilidad dental, sensibilidad y desplazamiento de los dientes y, finalmente, la pérdida de piezas dentales. La enfermedad generalmente es indolora, con dolor durante los brotes agudos, a menudo debido a la formación de abscesos periodontales o al debilitamiento del soporte dental. Como resultado, la afección suele pasar desapercibida hasta que alcanza una etapa avanzada, lo que retrasa el tratamiento.1

Algo importante a destacar y que no se debe perder de vista es que como consecuencia del tratamiento y de la enfermedad periodontal en sí, los pacientes pueden presentar hipersensibilidad dentinaria debido a que durante el pulido radicular se remueve el cemento acelular que se dispone normalmente en el área cervical inmediatamente adyacente a la superficie de la dentina radicular induciendo la hipersensibilidad dentinaria.

Lo anterior es bastante común en la practica del tratamiento periodontal. Puede que ocurra espontáneamente cuando la raíz ha sido expuesta como resultado de una recesión gingival y/o por la formación de bolsas, después de realizado el pulido radicular y los procedimientos quirúrgicos. Hoy en día, este problema es muy habitual entre los pacientes periodontales, ya que se ha reportado una prevalencia considerablemente alta (60 % - 98 %).4

Tratamiento/Manejo

Las revisiones dentales de rutina son esenciales para la detección temprana y la intervención oportuna. Revisar el historial médico del paciente puede ayudar a identificar los factores de riesgo subyacentes. Las profundidades de sondaje superiores a 3 mm indican enfermedad periodontal, mientras que las profundidades superiores a 5 mm suelen requerir un tratamiento más intensivo, ya que estas áreas son más difíciles de manejar mecánicamente. Las radiografías dentales también se utilizan para evaluar el grado de pérdida ósea alveolar.

El tratamiento de la enfermedad periodontal sigue un enfoque estructurado y gradual. El tratamiento inicial incluye limpieza profesional, raspado y alisado radicular, así como la educación de los pacientes sobre prácticas adecuadas de higiene bucal. Una evaluación de seguimiento determina el grado de resolución de la enfermedad. Dado que la periodontitis es una enfermedad crónica, el mantenimiento continuo es fundamental para prevenir su recurrencia. Es fundamental abordar los factores de riesgo modificables. La mala higiene bucal es un factor importante, y su prevención depende del cepillado, el uso de hilo dental, el enjuague bucal y las limpiezas profesionales regulares.

Los antibióticos pueden administrarse local o sistémicamente en casos que no responden a la terapia mecánica. El gluconato de clorhexidina es un agente antimicrobiano de uso común que complementa el tratamiento periodontal mecánico. Este agente se administra típicamente como enjuague bucal, pero también puede aplicarse como gel, barniz o chip subgingival. Cuando se usa junto con el cepillado dental regular, la clorhexidina ayuda a reducir la acumulación de placa, lo que la hace muy eficaz en el tratamiento de la periodontitis crónica. En caso de que se presente sensibilidad es recomendable también la utilización de dentífricos con acción desensibilizante.1,3

Tras un tratamiento periodontal no quirúrgico, la profundidad del sondaje se reduce a medida que cicatriza, formándose un epitelio de unión largo. Este proceso de cicatrización implica el desarrollo de tejido que refleja la histología del epitelio de unión original. Durante la periodontitis, se destruye el tejido conectivo, lo que provoca que el epitelio de unión se alargue hasta alcanzar el tejido conectivo no afectado. Esto marca el cese de la migración y la formación del epitelio de unión largo.1

Escenario

Las directrices más recientes de estadificación de la periodontitis, publicadas en 2017, clasifican la enfermedad mediante estadificación y grado. La estadificación indica la gravedad y la extensión de la enfermedad, mientras que el grado ofrece información sobre la velocidad de progresión y los posibles factores de riesgo que podrían afectar los resultados a largo plazo.

La estadificación refleja la gravedad de la periodontitis y la complejidad de su tratamiento. Esta se determina por factores como la CAL, la pérdida ósea radiográfica y la pérdida dentaria, y la clasificación se basa en la zona con la pérdida ósea más grave. Las etapas incluyen:

  • Estadio I—Periodontitis inicial: La pérdida ósea se limita al tercio coronal (≤15 %).
  • Etapa II—Periodontitis moderada: la pérdida ósea se extiende más allá del 15 %, pero sigue siendo inferior al 30 %.
  • Etapa III: Periodontitis grave con potencial de pérdida adicional de dientes: la pérdida ósea alcanza el tercio medio de la raíz (30 %–60 %).
  • Estadio IV: Periodontitis grave con potencial de pérdida de dentición: la pérdida ósea supera el 60 % y se extiende hasta el tercio apical.1

Calificación

La clasificación evalúa el riesgo de progresión de la enfermedad y futura pérdida de piezas dentales. Esto se determina dividiendo el porcentaje de pérdida ósea entre la edad del paciente.

  • Grado A—Riesgo bajo de progresión: <0,5
  • Grado B—riesgo moderado de progresión: 0,5–1
  • Grado C—Alto riesgo de progresión: >1

Un enfoque simplificado para determinar la calificación es el siguiente:

  • Grado C: La pérdida ósea excede la edad del paciente
  • Grado B: La pérdida ósea se encuentra entre estos rangos
  • Grado A: La pérdida ósea es menor a la mitad de la edad del paciente.1

Estado periodontal

El estado periodontal se evalúa en función del sangrado al sondaje (BOP), informado como el porcentaje de sitios de sangrado, y la presencia de BOP en bolsas de ≥4 mm de profundidad.

  • Estable: las profundidades de sondaje son ≤4 mm, no hay BOP en sitios de 4 mm y <10 % de los sitios presentan BOP.
  • En remisión: las profundidades de sondaje permanecen ≤4 mm sin BOP en sitios de 4 mm, pero >10 % de los sitios muestran BOP.
  • Inestable: las profundidades de sondaje son ≥5 mm o hay BOP en sitios que miden 4 mm o más de profundidad.1

Educación del paciente

La educación del paciente es un componente esencial en la prevención y el tratamiento de la enfermedad periodontal. Educar a los pacientes sobre la importancia de una higiene bucal adecuada, incluyendo el cepillado regular, el uso de hilo dental y las limpiezas profesionales, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar gingivitis y periodontitis. También se debe informar a los pacientes sobre los factores de riesgo modificables, como el tabaquismo y la mala nutrición, para ayudarles a comprender cómo el estilo de vida afecta la salud periodontal.1

El papel del profesional de la salud

La enfermedad periodontal es la afección bucal más común, y muchos de los factores de riesgo que influyen en su aparición y progresión son modificables. Con la orientación e intervención adecuadas, el equipo interprofesional de atención médica puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad. Los clínicos deben comprender el impacto de estos factores de riesgo al evaluar a los pacientes. Los dentistas generales son responsables de la detección y el tratamiento inicial, mientras que las derivaciones a especialistas en periodoncia son esenciales para el manejo de bolsas profundas, daño periodontal y defectos óseos que requieren intervención quirúrgica. Un tratamiento periodontal eficaz puede mejorar significativamente la calidad de vida percibida por los pacientes, lo que resalta la importancia de un cuidado periodontal eficaz.1