Noticias médicas

Publicado el 4 de octubre de 2008

Julian Bustin, gerontopsiquiatra

“En Inglaterra, los médicos no dan el celular como aquí”

El argentino detalló en una conferencia las virtudes del sistema de salud británico.

Julian Bustin, gerontopsiquiatra

Resaltó que pese a tratarse del país que es la cuna del capitalismo, nunca se pensó en privatizarlo y que el 90% de la población, que se muestra muy conforme, se trata con el médico asignado al barrio. Pero no todo son rosas: un turno para una operación puede demorar cuatro meses.
Por Enrique Garabetyan

Yo lo vi. Bustin le explicó a sus colegas cómo es ser parte del millón y medio de empleados del sistema.
El doctor Julián Bustin es un psiquiatra argentino que hace ya más de un lustro decidió viajar a Inglaterra para especializarse en gerontopsiquiatría, trabajando en los equipos del Nacional Health Services (NHS). De vacaciones, aprovechó para dar una charla a sus colegas del Instituto de Neurología Cognitiva, contando la cotidianeidad laboral de un sistema concebido desde una perspectiva absolutamente diferente. PERFIL logró entrevistarlo después de que se calmaran las abundantes risitas de envidia de los médicos argentinos.

El NHS está cumpliendo 60 años y, pese a estar en un país netamente liberal, sigue estrictos preceptos de medicina pública y social. Con su 1,5 millón de empleados atiende la salud de 50 millones de británicos y es una de las mayores organizaciones del mundo, sólo superada en cantidad de personal por el ejército chino, Wal-Mart y la compañía de trenes de la India.

“Más del 90% de la población inglesa se atiende por el NHS, sean pobres o ricos. Y nunca se discutió su privatización, ni aun bajo gobiernos conservadores. Sin embargo, ahora, con el gobierno laborista, se están estudiando reformas para darle más eficiencia de mercado”, contó.

Todo el sistema gira alrededor del médico de familia (general practitioner, GP), un doctor que es asignado a cada ciudadano, por vecindad, en base al código postal del domicilio familiar. Además, no es fácil cambiarlo. “Algo similar ocurre con las especialidades, a las que sólo se llega por derivación del GP.”

Otra curiosidad es que este personaje central es el único que puede prescribir una receta a pacientes ambulatorios. “Intercambia por escrito opiniones sobre el diagnóstico del especialista. Pero, en general, quien tiene la última palabra es el médico de familia, que custodia, a veces por décadas, la historia clínica de sus –en promedio– 1.800 pacientes del barrio.”

Un GP puede ganar alrededor de US$ 125 mil al año, aunque, claro, la consulta es gratuita. Sólo en Inglaterra (no en el resto de Gran Bretaña) la farmacia cobra, y no en todos los casos, 7 libras (unos $ 40) por la receta, que suele expenderse con el nombre genérico de la droga. La gratuidad se extiende a todo tipo de estudios, tratamientos e incluso –en gerontopsiquiatría– a terapia ocupacional, rehabilitación, cuidados hogareños, enfermeras y demás.

Todos los médicos del sistema comparten una fuerte responsabilidad y un diálogo franco tanto con el paciente como con su familia. “Por ejemplo, si un profesional considera que su paciente ya no puede manejar está obligado a informarlo a la entidad que emite el registro en caso de que el paciente no lo haga voluntariamente”, explicó.

Por otra parte, el proceso de diagnóstico, la realización de estudios, las interconsultas, todo se charla abiertamente con el paciente y la familia: “No hay lugar, como en otros países, para el ‘paternalismo médico’”. Los comentarios de Bustin que más sonrisas despertaron fueron dos: “Se trabaja 40 horas a la semana, aparte de las guardias. Y es excepcional que un paciente tenga el celular donde pueda ubicarnos un fin de semana o después de las 5 de la tarde”.

Por otra parte, el NHS le asegura a sus miembros 32 días hábiles de vacaciones anuales, más diez días para capacitación. “El sistema”, concluyó Bustin, “habilita pensar y planificar el futuro. Por ejemplo, con el reciente tema de la demencia de Margaret Thatcher, volvió a discutirse cómo encarar la epidemia de enfermedades neurológicas que los afecta.”

El sistema da resultados. El NHS financia su presupuesto, que en 2008 rondó los US$ 160 mil millones, con impuestos estatales que pagan todos los británicos. Y lo particular es que tiene índices más que satisfactorios: “Recibe evaluaciones similares, aunque algo inferiores, a las de los países nórdicos, Francia y Alemania”. Un turno con el GP no puede atrasarse más de 48 horas. Claro que hay quejas, por la falta de flexibilidad, burocracia y demoras: un turno para una operación de cadera puede demorar más de cuatro meses.