Noticias médicas

/ Publicado el 7 de junio de 2006

Logran mantener latiendo el cora´zón del donante

En Gran Bretaña trasplantan un corazón con una nueva técnica

Fue el 22 de mayo. El paciente, de 58 años, ya está en condiciones de volver a su casa.

The Guardian

Gran Bretaña ya puede adjudicarse el papel de pionera en técnicas de trasplantes de corazón. El pasado 22 de mayo los médicos del hospital Papworth, de Cambridge, trasplantaron un corazón a un paciente de 58 años mediante una técnica revolucionaria.

Los cirujanos aseguraron que esa técnica, que mantiene el corazón del donante latiendo mientras se lo transporta, podría duplicar la cantidad de trasplantes cardíacos que se realizan por año. El paciente —un hombre de 58 años— "ya puede irse a su casa", aseguraron con entusiasmo fuentes del hospital.

El procedimiento, que se realizó apenas tres veces antes, en Alemania, implica colocar el corazón del donante en un dispositivo que lo mantiene latiendo y le suministra sangre. Chris Rudge, director de Trasplantes de UK Transplant, la organización que vincula a los donantes y a los receptores, describió la operación como un "progreso verdaderamente significativo. Tenemos que ser cautelosos porque es una etapa muy preliminar, pero si se concretan sus beneficios, será difícil contener la emoción".

El dispositivo se asemeja a una bandeja de té de alta tecnología y fue desarrollado por la compañía norteamericana TransMedics. El mecanismo consiste en bombearle sangre oxigenada y rica en nutrientes a los vasos que conducen al corazón, a una temperatura apenas por debajo de la temperatura corporal normal. "Esto nos permite ganar mucho tiempo", dijo Bruce Rosengard, que encabezó el equipo de trasplante. Es Rosengard quien cree que el mecanismo podría permitir un incremento del cincuenta por ciento en la cantidad de trasplantes realizados cada año.

Actualmente, a los corazones utilizados para trasplantes se los mantiene simplemente en hielo, pero eso significa que tienen que llegar al receptor en el lapso de cuatro a seis horas. También limita la distancia a la que se puede trasladar un corazón y presenta problemas si la extracción del corazón enfermo resulta más complicada de lo esperado.

"Cuando pasa eso, nos ponemos muy nerviosos, porque sabemos que el corazón espera en la caja y las agujas del reloj siguen corriendo", dijo Rosengard. "Con este dispositivo, las agujas del reloj se detienen".

Hasta hoy, lo máximo que se mantuvo un corazón humano latiendo en el dispositivo fue cinco horas y media, pero los corazones de cerdos se mantuvieron durante al menos 12 horas. El sistema permite a los cirujanos verificar la función cardíaca antes de colocar el corazón en el receptor.

El avance implica que los órganos que se inflaman demasiado después de la muerte cerebral del donante podrían repararse mediante un tratamiento con hormonas, drogas o terapia genética, dijo el profesor Rosengard.

En la actualidad, los cirujanos de trasplantes sólo reciben órganos de gente con muerte cerebral, pero con un corazón que late. Otros pacientes que murieron porque su corazón dejó de latir no son utilizados porque, para cuando se extrae el órgano, ya está dañado por permanecer inerte en un cuerpo caliente. Según Rosengard, estos corazones podrían recuperarse con la máquina, que podría triplicar o cuadruplicar la cantidad de trasplantes cardíacos por año.

La posibilidad de modificar un corazón para prevenir rechazos podría concretarse de aquí a cinco o diez años. "Eso haría que la cirugía de trasplante fuera mucho más simple y segura", dijo Rosengard. Los médicos tienen esperanzas de probar el sistema en trasplantes de pulmones, hígado y riñones.

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Logran desarrollar células "en tres dimensiones"
Podrían servir para crear órganos

Un equipo de científicos del Instituto de Microcirugía Bernard O'Brien de Melbourne (Australia) afirmó haber desarrollado diversos tejidos dentro del cuerpo de una rata. Hasta ahora, el desarrollo de tejidos, como la piel, sólo se realizó "en dos dimensiones", en bandejas planas y fuera del cuerpo.

Por una parte, los científicos australianos tomaron células cardíacas de una rata y las cultivaron en laboratorio. Por otra parte crearon una especie de cámara de vacío, que implantaron en otra rata, y mediante técnicas de microcirugía introdujeron en la cámara un pequeño vaso sanguíneo.

Las células cardíacas fueron mezcladas con un gel que funciona como una matriz o "andamio" —para conformar el ambiente propicio para el crecimiento de ciertos tipos de tejido—, e introducidas en la cámara, la que fue rodeada por el vaso sanguíneo.

Cuatro semanas después, el vaso había desarrollado numerosos capilares, que se expandieron a través de las células y por toda la cámara, formando un palpitante tejido cardíaco. Por esa razón es que los científicos, al explicar el resultado del proceso, dijeron haber logrado cultivar células "en tres dimensiones".

El tejido latía a un ritmo diferente del propio de la rata, pero el equipo asegura que puede ser modificado mediante un marcapasos o con drogas cardíacas.

Distintos geles matrices producirán diferentes órganos y tejidos. Los científicos afirman haber creado tejidos de la mama, del páncreas —que secreta insulina—, tejido adiposo y músculo. Pero consideran que el mayor avance es el tejido cardíaco. Esta vez utilizaron células madre de otro animal, pero el próximo paso será emplear células cardíacas de la misma rata "implantada" con la cámara.

El profesor Wayne Morrison, director del instituto y del proyecto, consideró que dentro de cinco años sería posible hacer crecer órganos nuevos a partir de células madre del propio paciente; y que dentro de una década, la ingeniería de tejidos —como se la denomina— podría reemplazar al trasplante de órganos.

Según Morrison, esta técnica sería la solución al problema del rechazo de órganos. Además, se podría desarrollar nuevas piezas de tejido cardíaco e implantarlas en el corazón del paciente para reparar una falla congénita, o ayudar a recuperar el tejido dañado por un infarto, o también agregar tejido nuevo alrededor del corazón, con vasos sanguíneos más grandes, para mejorar la función cardíaca.