La Comisión Europea (CE) lanzó ayer una ofensiva para promover una alimentación sana y el ejercicio físico, de manera que se frene la creciente obesidad. Y es que, en la Unión Europea (UE), más de 400.000 niños son diagnosticados obesos cada año.
El porcentaje de obesos crece de forma alarmante en Europa. En algunas zonas ya afecta al 27% de los hombres y al 38% de las mujeres. Grecia es el país con los índices más elevados: un 78,6% de varones y un 74,7% de mujeres tienen sobrepeso. Le sigue Alemania con un 75,4% y 58,9%, respectivamente.
"El aumento de la obesidad es un problema generalizado en Europa, que requiere un enfoque coordinado", dijo en un comunicado el comisario de Sanidad, Markos Kyprianou, quien recordó que los niños obesos son candidatos a sufrir ataques de corazón y problemas cardiovasculares cuando sean adultos.
Se estima que 14 millones de personas sufren obesidad en los 25 países de la UE. De estas personas, tres millones son niños. En España, Portugal e Italia, un 30% de los niños de entre 7 y 11 años tiene un peso superior al adecuado para su edad. La obesidad es un importante factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes e incluso ciertos tipos de cáncer. La atención de estas patologías se lleva un 7% del gasto sanitario de los países de la UE.
Para contener el problema, el Ejecutivo comunitario ha abierto un debate sobre iniciativas que favorezcan una alimentación sana y la práctica de ejercicio físico por la población en general. Con las propuestas, elaborará un plan de medidas. Los responsables comunitarios consultarán a médicos, organizaciones de salud y a la industria alimentaria para, hasta marzo, recopilar ideas sobre cómo lograr, por ejemplo, que los menús escolares sean completos y menos calóricos. Se quiere conseguir que frutas y vegetales sean más accesibles y que los consumidores opten por dietas que tengan menos cantidad de grasas y azúcar.
La CE ya ha pedido a las grandes industrias alimentarias que limiten la publicidad —sobre todo la dirigida a niños— de sus productos con mayor contenido de azúcar y grasas. De lo contrario, podría introducir una prohibición total. Países como España, Reino Unido y Francia ya trabajan con la industria para reducir los contenidos calóricos, dulces y salados de los productos.