Noticias médicas

/ Publicado el 24 de abril de 2005

Con la técnica split, primer trasplante hepático doble en Colombia

En el Hospital Universitario San Vicente de Paúl: Un hígado para dos

La necesidad de reducir los índices de fallecimientos en las listas de espera de pacientes, especialmente pediátricos, cuya única esperanza de vida es un trasplante pero para los cuales hay pocos o ningún donante, llevó a los especialistas del Grupo de Trasplantes del Hospital Universitario San Vicente de Paúl y de la Universidad de Antioquia a practicar, por primera vez en Colombia, dos trasplantes hepáticos a partir de la división de un solo hígado obtenido de un donante cadavérico con muerte cerebral.

El hígado tiene una estructura que permite dividirlo en partes funcionales diferentes, o sea que un segmento puede funcionar como órgano total

La técnica conocida mundialmente como split (palabra inglesa que significa partir en dos), fue la tabla salvadora de un niño boyacense de 11 años que padecía de una cirrosis hepática secundaria a la obstrucción de las venas de drenaje del hígado, y de una señora de 61 años, enferma de una cirrosis hepática secundaria a infección por el virus de la hepatitis C.
 
El trasplante doble de hígado se realizó el pasado 14 de febrero, pero la idea se venía estudiando desde el mes de mayo de 2004, cuando los especialistas desarrollaron un protocolo para dividir un hígado en dos porciones, equivalentes desde el punto de vista funcional, y así brindarle la oportunidad de vivir a dos personas, según explica el doctor Jorge Iván Gutiérrez, cirujano general y de trasplantes abdominales.

“Al ver que nuestros niños en lista de espera se nos estaban muriendo a causa de la escasez de donantes, nos pusimos la meta de realizar este procedimiento, que ya tiene antecedentes en países latinoamericanos como Argentina y Brasil, pero que en Colombia nunca se había realizado”, sostiene el especialista.

Maratónica jornada
Alrededor de 20 horas trabajó el grupo de profesionales que participaron en el procedimiento quirúrgico, que va desde la ex-tracción del órgano donante hasta la implantación en cada uno de los pacientes receptores.
“El hígado tiene una estructura que permite dividirlo en partes funcionales diferentes, o sea que un segmento puede funcionar como órgano total; basado en eso y conociendo la anatomía del hígado, se hace una escisión del órgano para sacar un segmento o un lóbulo del hígado para cada paciente”, explica el doctor Gutiérrez.

Técnicamente, la primera parte la constituyó la extracción del órgano y su posterior división en dos segmentos, calculados previamente por volumen, peso y capacidad funcional como aptos para cada uno de los receptores, y teniendo especial cuidado en que cada uno de ellos contara con venas, arterias y conductos biliares lo suficientemente amplios y suficientes para garantizar su perfecto acople, una vez colocados en la cavidad abdominal del paciente.

La segunda parte fue la implantación de un segmento hepático en cada uno de los pacientes, en un procedimiento de aproximadamente 6 horas de duración para cada uno.
Según el doctor Jorge Iván Gutiérrez, el riesgo de esta cirugía es similar al de cualquier otro trasplante, pero requiere de una excelente disponibilidad locativa y del doble de especialistas de un único trasplante.

Los niños: los más sacrificados por falta de trasplante
“Este tipo de procedimientos abre nuevas expectativas para aquellos pacientes afectados por enfermedad terminal hepática y que deben permanecer en lista de espera durante períodos de hasta uno o dos años antes de recibir un trasplante, que de no lograrse a tiempo, conducirá a la muerte de entre el 10 y el 15% de los afectados, entre los cuales hay buen número de niños”, asevera el doctor Alfredo Santamaría Escobar, pediatra, hepatólogo clínico y de trasplantes, otro de los especialistas que participó en la operación.
Según el doctor Santamaría, en Colombia, en materia de trasplantes, los más sacrificados son los niños, pues por cada cien donantes adultos, solo hay como mucho dos pediátricos, lo cual representa un oscuro panorama para los menores. 
 La escasez de donantes pediátricos se explica, en primer lugar, porque los especialistas de pronto no están informando de los niños que hacen muerte cerebral, y segundo, por la falta de conciencia y voluntad de las familias para donar los órganos de los menores que fallecen
“El objetivo con este tipo de procedimiento es beneficiar a los niños de forma que tengan el mismo chance (oportunidad, suerte) que tienen los adultos de recibir un trasplante de hígado, pues lamentablemente en nuestro país hay muy poca donación de órganos de niños”, afirma Santamaría Escobar, uno de los pocos hepatólogos pediatras que hay en Colombia.

Precisamente la falta de especialistas en esta área, hace que no haya mucha motivación en cuanto a la donación pediátrica, y que se pasen por alto muchísimas enfermedades hepáticas que afectan una buena proporción de niños.

Órganos dadores de vida
A juicio del doctor Jorge Iván Gutiérrez, la escasez de donantes pediátricos se explica, en primer lugar, porque los especialistas de pronto no están informando de los niños que hacen muerte cerebral, y segundo, por la falta de conciencia y voluntad de las familias para donar los órganos de los menores que fallecen: “El sentimiento por la muerte de un niño, de un menor, es muy grande; la negación para donar órganos es posiblemente mucho más alta que cuando se trata de un adulto, pero es necesario concientizar a las familias de que incluso los bebés pueden ser donantes, y que esta decisión puede salvar otro bebé que todavía tiene la esperanza de vivir” .

Crea una cuentao iniciar sesión para continuar con la lectura