Noticias médicas

/ Publicado el 7 de diciembre de 2008

Ludopatías

¿En crisis? No se la juegue

El 'crash' económico agrava los problemas de la ludopatía y eleva el gasto en juegos. Este tipo de dependencia ya se atienden en las consultas de atención primaria.

Máquinas tragamonedas. (Foto: Bernabé Cordón)

PATRICIA MATEY

Corren malos tiempos para el bolsillo, pero no para las máquinas tragaperras o la lotería. La crisis económica lejos de favorecer el ahorro ha impulsado a los españoles a gastar más en una cosa: los juegos de azar. Según datos de Loterías y Apuestas del Estado, entre enero y julio de este año cada español se ha dejado 93,12 euros en los juegos gestionados por este organismo, dos euros más que el pasado.

También ha propiciado que "desde el pasado septiembre la demanda de ayuda por parte de personas adictas al juego haya aumentado. Estas peticiones, realizadas ante las asociaciones de afectados o en las consultas de los profesionales, se producen por el agravamiento de la situación económica y no tanto para solventar los problemas personales, sociales y familiares asociados a la ludopatía", comenta a elmundo.es Carlos Villoria, director general del Hospital Psiquiátrico José Germán de Leganés, en Madrid, y presidente de la Asociación de Psicoterapeutas para el Estudio de las Adicciones.

"La presión mediática y las dificultades económicas elevan el número de personas desempleadas que compran, por ejemplo, la lotería de Navidad, como único método para afrontar las deudas. Las malas expectativas de futuro y la baja confianza en 2009 animan a muchos otros, que sí trabajan, a jugar por miedo a una posible pérdida del puesto laboral o por temor a no poder seguir sustentando a su familia", agrega este especialista.

Con crisis o sin ella, España sigue siendo el primer país de Europa y el tercero del mundo (por detrás de Filipinas y Estados Unidos) en volumen de gasto en juegos de azar. En 20007, los ciudadanos se dejaron la cantidad de 31.000 millones de euros. "Esta inversión crece todos los años desde hace tiempo. Evidentemente, no todos los que juegan son ludópatas pero hay una serie de juegos, como las máquinas tragaperras, que son extremadamente adictivas", señala el doctor Villoria.

Porque, según Mariano Chóliz, profesor de psicología de la Universidad de Valencia, "tienen las principales características para favorecer la adicción: accesibilidad (están en todos los bares y salas de juego), inmediatez en dar premio, posibilidad de jugar con poco (o con mucho) dinero, así como la inducción de activación emocional y errores cognitivos que favorecen la creencia de tener algún tipo de estrategia para ganar".

Entre el 2% y el 3% de la población adulta española está enganchada al juego, una dependencia sin droga que presentan como mayor hándicap el que todavía hoy algunos afectados la ven como un ''vicio'' y no como una ''adicción''.

Afortunadamente, esta creencia está cambiando. Gracias en parte a la labor de determinadas comunidades autónomas, como la valenciana, que cuenta con unidades especializadas en los mismos centros de salud. Tal y como explica Rafael Focarda, coordinador de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) de Valencia, gracias a una norma de 1997, promulgada por la Consellería de Sanitat, se dota de UCA a determinadas áreas de salud de la Comunidad (concretamente dos por cada 35 áreas), que se integran en Atención Primaria. "Este hecho está facilitando el diagnóstico y tratamiento de drogodependencias y de otras adicciones, como el juego patológico".
Nuevos ludópatas

Este especialista reconoce que cada año acuden a su consulta casi medio millar de nuevos casos de los que 72 son por adicción al juego. Las cifras se disparan en los servicios especializados de los centros hospitalarios, como el del Hospital Belltvige de Barcelona.

"Registramos unas 450 primeras visitas nuevas cada año. El aumento de nuevos pacientes se debe, en parte, a que la mentalidad sobre la ludopatía ha cambiado. Hace un tiempo, la media de años que pasaba entre que el afectado reconocía que tenía un problema hasta que solicitaba ayuda era de unos siete. Afortunadamente, este tiempo está disminuyendo. Ahora hay más información y, también, los familiares son los que deciden consultar y no ocultar el problema", recuerda Susana Jiménez, coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del Servicio de Psiquiatría del centro catalán.

La mayoría de los que se enganchan al juego son varones, casados, con trabajo y estudios primarios o secundarios, que empezaron su ''tonteo'' con las máquinas tragaperras o los casinos entre los 18 y 20 años. Ellas son menos, y se inician entre los 35 y los 40 años. Un estudio publicado recientemente en ''Adicciones'' ahonda en las diferencias significativas entre sexos.

El trabajo, realizado con 13 mujeres y 137 varones que acudieron en demanda de tratamiento por adicción a máquinas tragaperras a cinco UCA de la Comunidad Valenciana entre enero de 2002 y diciembre de 2003, muestra la diferencia porcentual entre ellos y ellas (91% y 8,7% respectivamente) en la demanda de terapia. "Las mujeres adictas al juego viven solas con hijos o en casas de acogida, suelen estar paradas, realizan labores de amas de casa y si trabajan lo hacen en puestos poco cualificados. Además presentan niveles de depresión más severos que los hombres", documentan los autores del trabajo, dirigidos por María Consuelo Llinares, psicóloga de la UCA de la Mancomunitat de Municips de la Safor.

Susana Jiménez confirma "que mientras que los hombres suelen engancharse al juego por elevar sus ingresos o como evasión, las mujeres lo hacen más por problemas emocionales".

LUDOPATÍA
Los juegos ''on line'' atrapan a los adolescentes

    * Los expertos alertan de lo difícil que resulta controlar las apuestas por Internet
    * El gasto en estos ciberjuegos se ha quintuplicado este año con respecto a 2007

PATRICIA MATEY

"Las niñas ya no quieren ser princesas"... ni los chicos jugar al fútbol o a las canicas. Lo que se lleva ahora son los juegos de rol y de azar por Internet o por teléfono móvil. El reconocimiento es unánime. Tanto la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR) como los especialistas alertan de que cada año más adolescentes y jóvenes caen en las ''trampas'' del ciberespacio.

También se están enredando en la telefonía móvil. Un estudio difundido la semana pasada y que ha sido realizado por el Defensor del Menor de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos con 1.400 adolescentes de entre 10 y 16 años, de los cuales el 80% tiene móvil, muestra que un 6% se descarga videojuegos y otro 6%, utiliza también el teléfono para navegar por Internet.

"El número de padres que acuden a consulta preocupados por el tiempo que dedican sus hijos a jugar por Internet va en aumento", atestigua Rafael Focarda, coordinador de la Unidad de Conductas Adictivas de Valencia.

De hecho, el gasto en juegos de azar del ciberespacio se ha multiplicado por cinco en lo que va de año con respecto al 2007. Una cifra fácil de alcanzar si se valora que en la Red hay más de 3.000 casas de apuestas y entre 300 y 500 casinos.

"El juego ''on line'' puede desatar una pasión enfermiza en un contexto donde los menores y las personas más vulnerables se sienten menos protegidos. La tendencia actual se orienta hacia el juego ''tecnologizado'' y más accesible, pero también más asocial (solitario). Es decir, la tecnología hace los juegos más interactivos y más rápidos, pero los riesgos de abuso aumentan", señalan Enrique Echeburúa y Paz Corral, ambos de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco en un editorial al que ha tenido acceso elmundo.es y que será publicado próximamente en ''Adicciones''.

Para ambos especialistas, la Red "facilita la exposición al juego a personas que, en otras circunstancias, no accederían a las apuestas... está disponible permanentemente (lo que facilita la satisfacción inmediata del ansia), supone una actividad solitaria y anónima (lo que puede producir una gratificación rápida e instantánea, como ocurre con el bebedor solitario). Además, al tratarse de un dinero virtual, los controles inhibitorios personales se desmoronan más fácilmente".
Por un juego responsable

Prevenir la adicción al juego es posible, y por este motivo, ya están en marcha varios programas educativos que tratan de concienciar a los jóvenes en el juego responsable. "Se trata de proporcionar información de cómo funciona, para demostrar que es una actividad lucrativa para quien lo gestiona, que se basa en las pérdidas de los jugadores. El segundo paso es demostrar algunos de los errores más comunes en predicción del azar que cometemos los seres humanos y cómo éstos pueden favorecer el juego", recuerda Mariano Choliz, de la Universidad de Psicología Básica de Valencia.

Un ejemplo es el proyecto desarrollado en varios institutos canarios por la asociación ALUESA de Atención a la Ludopatía y a la Exclusión social. Se imparten varias charlas con el objetivo de cambiar la actitud de los alumnos para que entiendan la adicción al juego como una enfermedad. También se enseñan las ventajas e inconvenientes de las nuevas tecnologías. Posterior a la charla, se realiza un cuestionario a los participantes. Un total de 1706 estudiantes de entre 12 y 19 años participaron en una prueba para el diagnóstico de la ludopatía. Los datos mostraron que un 15% de los chicos y un 5% de las chicas respondieron afirmativamente a dos o más preguntas de detección de juego patológico. Hay más retos. "Se deberían diseñar estrategias motivacionales con el objetivo de atraer a terapia a las personas que niegan o minimizan su dependencia al juego", recuerda Enrique Echeburúa, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco.

Otro de los objetivos que se plantean actualmente los expertos es analizar la viabilidad del juego controlado como objetivo terapéutico en el tratamiento de la ludopatía. "No es una opción válida para los ludópatas propiamente dichos, pero puede serlo para los jugadores problemáticos que no han llegado al nivel de ludopatía y que, además, tienden a aceptarlo motivacionalmente con mayor facilidad que el objetivo de la abstinencia total", agrega el experto del País Vasco.

De hecho, esta medida terapéutica es la que "se está aplicando a los jóvenes que no han demostrado tener problemas previos con el juego, pero que empiezan a manifestar una falta de control de los impulsos que les empuja a pasar horas con juegos de rol por Internet. Se trata de educarles en el uso responsable, limitando el tiempo que pasan delante del ordenador", recuerda Rafael Focarda, coordinador de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) de Valencia.