La deficiencia es tanto en el sector privado como en el público. Entre las causas está el cierre de sanatorios. Ante las esperas, denuncian que hay más agresiones a los médicos. Para una cirugía se dan turnos para 2009.
Valeria Román
El olor nauseabundo ya espanta al entrar en el hall central del Hospital Posadas, en la localidad bonaerense de Haedo. Después, sobrevienen las corridas de malabaristas de médicos y enfermeros. Las camas de internación están ocupadas. Y las camillas de las guardias ya no alcanzan: durante las semanas pasadas, hubo hasta tres bebés con bronquiolitis en una sola camilla o sobre las faldas de los padres sentados en bancos. En la sala de adultos, cuatro pacientes comparten espacios de tres por tres metros.
Es la situación de desborde de un hospital público (con un edificio de más de 50 años en evidente deterioro). Pero no es la única institución de salud que sufre. Gran parte de los hospitales públicos y privados están también saturados de pacientes y sin camas disponibles, desde que se desataron en mayo los brotes de bronquiolitis (que afecta a los menores de 2 años) y de otras infecciones, como la neumonía.
Los centros hospitalarios de la Argentina pasaron a ser de "cama caliente": sale un paciente y arriba otro. Pasa tanto en los centros de internación más elegantes, como el Sanatorio de la Trinidad del barrio porteño de Palermo, como en el Hospital Angel Padilla de San Miguel de Tucumán. Aunque con ciertas diferencias: en el hospital público tucumano, muchos de los pacientes quieren permanecer porque, al menos, allí encuentran comida.
El miércoles, el ministro de Salud de la Nación, Ginéz González García, y su par de la ciudad de Buenos Aires, Alberto De Micheli, salieron a reconocer que el sistema de salud atravesaba un momento de "tensión". Los ministros, incluyendo también al de la provincia de Buenos Aires, Claudio Mate, insisten en que, aun con las demoras, no dejan a nadie sin atender y que es mejor que la gente vaya a los hospitales, en lugar de quedarse en la casa y que el cuadro se agrave.
La demanda incesante de los pacientes puso en evidencia las deficiencias crónicas del sistema de salud. Los llamados a los servicios de emergencias aumentaron, pero los médicos pueden tardar 10 horas o más en acudir. Cuando los pacientes no encuentran cama, se los mantiene en la guardia o se los deriva a otros hospitales. Porque no hay camas o porque no hay médicos. Como ocurrió en el hospital materno-infantil Alende, en Lomas de Zamora, donde no hay pediatras en la guardia tres días por semana.
En la provincia de Mendoza, se declaró días atrás la emergencia sanitaria pediátrica (los casos de bronquiolitis aumentaron el 73% respecto del 2006). El fin de semana pasado, en Capital Federal se derivó a un paciente desde el Hospital Santojanni hacia el Sanatorio de la Trinidad, y otro desde el Penna hacia el Garrahan.
En tanto, el ministro Mate contó a Clarín que derivaron a chicos del Conurbano hacia un hospital de Azul, a 300 kilómetros. O también que tuvo que recibir pacientes desde el sector privado en un hospital público de Mar del Plata. "A veces, el traslado se torna inconveniente para las familias", reconoció.
A las idas y venidas por los hospitales, se le sumó la postergación de las cirugías programadas. En el Hospital Argerich, en el barrio porteño de La Boca, ya dan turnos de cirugías para 2008 y en el hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, para 2009. "Con suerte, si hay insumos, las cirugías se harán", comentó Abel Kohan Miller, jefe del departamento de urgencias en el Hospital Argerich.
El brote de bronquiolitis y los otros males del invierno (que vino con una ola polar fuerte) saturaron el sistema que viene en crisis. "Hay menos camas porque con la crisis del país en 2001 se cerraron clínicas y sanatorios y más gente va a los hospitales públicos porque perdió la posibilidad de tener una obra social o una prepaga", afirmó Jorge Coronel, de la Confederación Médica Argentina.
En cuanto a la cantidad de médicos, la tensión revela cierta "contradicción". "Se forman más de 4.500 médicos por año, pero 3.000 no pueden hacer la residencia. Por lo tanto -afirmó Jorge Eduardo Califano, autor del libro El financiamiento del sistema de salud argentino-, faltan buenos médicos que estén dedicados a cubrir vacantes". Y los salarios bajos tampoco atraen.
Según Jorge Gilardi, de la Asociación de Médicos Municipales de Buenos Aires, el horario de cierre temprano de los quirófanos; la falta de obras o la escasa actualización y reparación del equipamiento también conspiran contra la buena atención. Los pacientes están tan desesperados que muchas veces -dice- terminan atacando a los médicos.
Antecedente
La noticia fue publicada el 8 de noviembre de 2006 y cuenta la historia de Selva Mabel Jaime, una cordobesa que deambuló con trabajo de parto de hospital en hospital, y de ciudad en ciudad en una ambulancia. Necesitaba una cesárea y cuando por fin la atendieron, el bebé había muerto. Fueron más de 8 horas y 200 kilómetros. Sucedió en 1998 y, el año pasado, la Justicia ordenó al gobierno provincial indemnizar a la mujer con 200 mil pesos. El juez Héctor Daniel Suárez entendió que hubo actitudes negligentes, fallas humanas, abandono de paciente, y retraso en la atención. Pero la historia que comenzó hace nueve años no tuvo aun un final. El Estado apeló. Selva Mabel Jaime deberá esperar.
CORDOBA. CORRESPONSALIA.
La bronquiolitis,el detonante
Cunas hasta en la Urgencia
El brote de bronquiolitis, una infección que afecta a bebés, obligó a usar las guardias (en esta foto, la del Hospital Posadas) como sala de internación. Hubo antes una campaña de prevención. "En la provincia de Buenos Aires, faltan mil camas", dijo el Ministro Ginés González García.
Derivaciones del Conurbano
Los grandes hospitales porteños, como el Argerich (con 450 camas) y el Durand (con 300) estuvieron completos. Recibe muchos pacientes del Conurbano.
Las cifras
83.806
era la cantidad de camas en hospitales públicos y privados de la Argentina en 2003. Habría bajado por el cierre de clínicas y sanatorios privados.
116.000
es la cantidad de médicos. Hay uno por cada 310 habitantes. Parecen muchos, pero están mal distribuidos.
60%
es el porcentaje de la población argentina que consultó a un servicio de salud público por resfríos y gripes este invierno.
Hospitales tucumanos, un refugio contra la pobreza
Manuel Rivas TUCUMAN. CORRESPONSALIA
tucuman@clarin.com
Los pacientes no quieren irse porque están mejor que en su casa
El sistema hospitalario de Tucumán no tiene problemas en cuanto a internación, pero sí funciona al límite -señalan en los hospitales más grandes-. Su ocupación ronda el 95 % de las camas con el llamado sistema de "cama caliente": sale un paciente y ya hay otro en ella. Pero hay algo peor: a los pacientes con el alta les cuesta irse. Son un refugio contra la pobreza.
Los profesionales consultados explican que la solución no es aumentar las camas sino resolver el problema socioeconómico de las familias. "Se quedan porque su situación es mejor que en su casa: comen, están protegidos".
Otro dato que agrava la situación. Desde la crisis de 2001 aumentó el uso del hospital público por personas con obra social: de un 5% en aquellos tiempos a un 20%.
Las arcas tampoco gozan de buena salud. Aunque el gobierno provincial exige a los hospitales que les cobren a las obras sociales por los servicios prestados, varias autoridades de los hospitales confirmaron a Clarín que sus principales deudores son las obras sociales oficiales: el Subsidio de Salud y el PAMI. Aunque no quisieron dar el monto, "es información confidencial".
Para Angel González, un profesional con más de 30 años en el Hospital del Niño Jesús "si no combatimos las falencias socioeconómicas podemos instalar cientos de camas y las seguiremos ocupando". (ver "Está...").
El Hospital de Niños tiene unos 150 profesionales que atienden a más de mil chicos diariamente. El centro médico tiene 200 camas y, de acuerdo a las pautas internacionales, entre un 10 y un 15 % deberían ser de cuidados críticos. Pero sólo hay 12 de terapia intermedia y 6 de intensiva que llegarán a 16 y a 10, respectivamente, cuando se inaugure un ala nueva.
En el Hospital Padilla -el mayor centro de alta complejidad de la provincia- hay 300 camas de las cuales 16 son para cuidados críticos (8 de UTI y 8 unidad respiratoria) aunque existe la promesa de llevarlas a 24 en el corto plazo.
En toda la provincia de Tucumán -de casi un millón y medio de habitantes- hay 300 centros médicos: 267 no tienen internación.